(Santo Domingo, 25 de noviembre de 2009) Josep Borrell, ex presidente del Parlamento Europeo, propugnó por un cambio del sistema para la toma de decisiones trascendentales en la Unión Europea y abandonar la unanimidad como método de aprobación de cara a que el bloque del viejo continente pueda avanzar en su integración. El planteamiento fue hecho en un momento de la conferencia que dictó en el auditorio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE) este miércoles, titulada “La UE después de la caída del Muro de Berlín”.
A lo largo de su exposición, a la que asistieron algunos ministros del gobierno dominicano como invitados, fue presentando factores estadísticos para describir la realidad de la Unión Europea durante las últimas décadas. Destacó el mercado y la moneda únicos como factores determinantes, pero igualmente defendió la armonización fiscal y social como factores importantes para sostener los cimientos de la zona euro en la senda hacia la integración política.
Borrell, de manera amena y sencilla, con ejemplos anecdóticos en ocasiones, fue repasando los elementos que le ayudaron a sustentar el hilo de su conferencia a partir del hecho de que Europa se hace vieja frente a otras zonas del planeta. “En unos años representaremos menos del 4% de la población mundial si seguimos así. Somos pocos, viejos y dependientes. Para afrontar el futuro, debemos ser más y más jóvenes, y contar con tecnologías modernas. Tendremos que atraer inmigrantes e innovar en tecnología”.
El próximo presidente del European University Institut, a partir del 1 de enero de 2010, defiende la tesis de que “cuanto menos soberanía formal se tiene, más soberanía real se puede ejercer”. De ahí, explicó, la importancia del euro para algunos países que han tomado decisiones políticas a sabiendas de no sufrir ataques económicos externos mediante la penalización de la moneda local por medio de la devaluación.
Desde su punto de vista, el esquema de levantar la integración europea a partir de la unión económica como vía para la unión política no se está cumpliendo. “A medida que se ha ido haciendo grande, ha ido perdiendo fuerza económica, probablemente debido a la falta de un gobierno económico que pudiera manejar el euro, que no tiene estado. Ha habido una ralentización del crecimiento económico”.
También dijo Borrell que la UE se había conformado de manera muy desigual, “y hoy es la sociedad más desigual del mundo. Si comparamos la relación entre el más rico y el más pobre, es de 17 veces. La renta per cápita de un señor de Luxemburgo es casi 20 veces mayor que la de uno de Bulgaria. También ha grandes diferencias de tamaño de población, lo que hace complicada la toma de decisiones. Sobre todo, cuando la visión del mundo de los del Este es diferente de la de los del Oeste, y esto, por ejemplo, no permite tener una política exterior unificada”.
En ese punto fue cuando el ex ministro socialista durante el gobierno de Felipe González se refirió a la unanimidad necesaria para los temas importantes. “Los 27 deben estar de acuerdo, a pesar de que no son iguales. Creo que si la UE no abandona esta regla de la unanimidad, va a tener muy difícil el avance porque frena decisiones”.
En relación al mercado único y el euro como moneda única, dos grandes hitos de la historia de la UE, resaltó la falta de armonización de sistemas fiscales y sociales y del mantenimiento del sistema de distribución de rentas en función del bienestar, y se preguntó si eso sería posible con un mercado único. “No soy optimista sobre la posibilidad de mantener esto sin armonización fiscal y social. Esos dos grandes logros podrían entrar en crisis”.
Hizo referencia al crecimiento del desempleo, al incremento del endeudamiento privado –que le sirvió para llamar la atención sobre la necesidad de que el banco Central Europeo también le ponga atención al déficit privado- antes de hablar de los movimientos de población. Mostró con gráficas la reducción de la natalidad y el incremento de la inmigración. “Y en muchas ocasiones, como Rumanía, Lituania, etc, pasa que no tienen inmigración y se han convertido en los grandes emigrantes hacia otras zonas de Europa”.
Migración
Sin embargo, esta trascendencia en cuanto al incremento de la población de la migración, queda neutralizada con la llegada de la crisis económica. “El emigrante es el que más se está viendo afectada por la crisis. Existe más desempleo entre el inmigrante que entre el autóctono”. Borrell achacó este fenómeno a un factor: “No hemos terminado de entender la relación de su integridad más allá de su horario de trabajo”. Y está pasando que mucho emigrante regresa a casa. “Y las remesas de los emigrantes van a caer por este motivo. Del 2004 al 2008 se doblaron. Ya han caído en 2009, lo que puede causar serios problemas en los países en vías de desarrollo”.
En la parte final de su conferencia, el ex alto cargo europeo habló del problema de haber seguido un proceso de integración por trozos, “con políticas a trozos. Por ejemplo, hay países que no tienen fronteras entre sí, pero otros las mantienen, como el Reino Unido. Y tampoco todos tienen el euro: Reino Unido, Dinamarca, Suecia, ni los países del Este. A pesar de esto, la moneda única y es espacio único es lo que más nos ha unido, hecha por un grupo de países diferentes que esperamos que otros se unan. Pero no sabemos cuantas más subzonas son posibles”.
Para terminar, Josep Borrell llamó la atención sobre el camino seguido por Europa a partir de usar la fuerza de la razón, pero también dijo que eso no era suficiente para alcanzar la unidad política. “Podemos intervenir mercados en una zona de conflicto, pero no políticamente. No somos capaces de despliegues políticos y militares como nos debería constar por capacidades económicas y sociales. Por eso dicen que somos Venus y que otros son Marte. Pero mientras siga vigente la regla de la unanimidad, a pesar de las diferencias poblacionales, va a ser difícil avanzar más”.
Reclamó mayor atención para América Latina y el Mediterráneo frente al favor que ha tenido Europa del Este, “pero no de manera disgregada, sino como un todo, de manera global”. Sí destacó los aportes que la UE puede hacer en materia de Derechos Humanos y de Igualdad. “Hemos transitado por la pacificación, la cooperación, la superación de antagonismos y la creación de una identidad común. Eso es lo que ha pretendido Europa y eso es lo que debemos tratar de transmitir a otros”.
Fuera de su disertación cuando un miembro de la audiencia le preguntó sobre el idioma único, Borrell fue tajante: “No creo que esto ocurra. En temas lingüísticos, los europeos tienen un signo identitario muy fuerte y no van a renunciar a ello. A pesar de que es un elemento clave para la unidad política: la comunicación”.