“Lo único que logra mantenerte vivo productiva y moralmente es la credibilidad pública. Esto es más que el poder político y el dinero”, fue el mensaje principal que quiso transmitir el merenguero dominicano Sergio Vargas durante su participación en la quinta entrega de la iniciativa Música entre Libros, de la Biblioteca Juan Bosch (BJB) y Radio Funglode.
La noche del jueves 27 de marzo, Vargas compartió con seguidores, periodistas y artistas asistentes al Café Filo de la BJB sobre su trayectoria artística y política, y las características de su disciplina que le han permitido mantener su carrera por 30 años.
El merenguero, oriundo de Villa Altagracia, destacó que “sostenerse en cualquier actividad en este país es una proeza”. Precisó que gracias a la música, a la crianza de su abuela y a la formación del Prof. Juan Bosch ha podido ganarle a los vicios e ir forjando su credibilidad pública.
Su estilo
Vargas expresó que no existe ninguna canción suya que incite a la violencia o al consumo de drogas y que a pesar de los comentarios recibidos para que introduzca cambios en su estilo musical para adaptarse a los nuevos tiempos, él ha optado por seguir “cantando poesías”.
“Hasta 1990 veníamos compitiendo con música y poesía. Después de eso la gente empezó a escuchar ruido”, dijo el merenguero refiriéndose a los nuevos géneros que han surgido.
Su visión del merengue
“El merengue es el recurso más sólido que tenemos y merece más respeto y mejor trato” expresó Vargas durante el encuentro, al resaltar, a su juicio, todo lo que el ritmo ha significado para la República Dominicana.
“Pido un aplauso al merengue por el servicio que le ha dado al país”, añadió.
Vargas declaró que en el país falta voluntad política para obligar a sonar merengue en las emisoras.
Durante el conversatorio, el artista también se refirió a sucesos en la historia del merengue y a algunos de sus representantes como Wilfrido Vargas, Johnny Ventura, Fernando Villalona y, de manera especial, al fenómeno causado por la aparición de la Coco Band.
Destacó el papel jugado por Rafael Leónidas Trujillo para impulsar el ritmo y señaló que éste fue el primero en utilizar un perico ripiao en la campaña política de 1930.
“Hubo que disfrazar el merengue para que la aristocracia lo aceptara”, explicó el artista a la vez que resaltó los aportes de figuras como Papa Molina, Julio Alberto Hernández y Bienvenido Bustamante.
Narró que en 1950, Alberto Beltrán grabó “El negrito del batey” con la Sonora Matancera y que “esa fue la primera vez que salió un producto musical al exterior, después de Eduardo Brito, gracias a Trujillo”.
Vargas dijo que después de Trujillo el merengue tuvo muchas luces, como la orquesta Santa Cecilia, la orquesta San José y Rafael Solano.
En el encuentro, “el negrito de Villa”, como es conocido popularmente, también respondió preguntas de los asistentes. Al ser cuestionado sobre el papel de la educación, Vargas respondió que “quien no lee se queda mudo, porque no puede hablar y sordo, porque no entiende”.
Una versión en jazz del tema “La Ventanita” fue interpretada por la cantante Yudely Martínez y el músico Gelson Henríquez para terminar la velada.
Los presentes recibieron el disco compacto “Había una vez un merengue” como regalo de parte del artista. La compilación contiene 11 merengues grabados por Sergio Vargas con la Orquesta Filarmónica de Miami y es una producción del Ministerio de Cultura.
La actividad tuvo como anfitriones a Aida Montero, directora de la Biblioteca Juan Bosch; Kelvin Mejía, director de Radio Funglode, y Máximo Jiménez, ex presidente de ACROARTE, quienes además coordinan y dirigen esta la iniciativa Música entre Libros, como parte del programa de actividades de extensión cultural Biblioteca Viva de la BJB.





