“República Dominicana lidera la cuota de pantalla local”, destaca Omar de la Cruz al analizar el impacto de la Ley de Cine.

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Santo Domingo. — La Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), a través de su Festival de Cine Global Santo Domingo y Editorial Funglode, presentó la charla “El impacto de la Ley de Cine en República Dominicana”, a cargo de Omar de la Cruz, director ejecutivo del Festival de Cine Global Santo Domingo, en el marco de la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026.

Durante el encuentro, celebrado el lunes 28 de septiembre en el Auditorio Aída Bonelly del Teatro Nacional, De la Cruz presentó un balance sobre los resultados alcanzados durante los 16 años de vigencia de la Ley 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica, destacando su incidencia en la creación de una industria que trasciende la producción de películas y genera actividad en sectores como el turismo, el transporte y los servicios. La legislación fue promulgada en 2010 y constituye el marco legal de fomento de la actividad cinematográfica nacional.

De acuerdo con las cifras presentadas durante la charla, desde 2010 se han realizado 1,039 producciones audiovisuales, se han estrenado 389 películas dominicanas, generado 26,196 empleos directos y formado a más de 30,910 personas. Asimismo, el sector ha aportado RD$4,908 millones en impuestos directos, reflejando el impacto económico de la actividad cinematográfica. Cifras presentadas recientemente por De la Cruz y atribuidas a DGCINE coinciden en los datos de producciones, empleos e ingresos fiscales.

El director del Festival de Cine Global Santo Domingo sostuvo que el comportamiento de la industria demuestra una importante conexión entre el cine dominicano y su público local. Explicó que, cuando una producción nacional se encuentra en cartelera, aproximadamente 80 de cada 100 asistentes optan por una película dominicana, mientras que la disminución de la asistencia promedio por título responde principalmente al incremento del número de estrenos y no necesariamente a una pérdida de interés del público.

De la Cruz señaló, además, que el crecimiento de la producción enfrenta limitaciones vinculadas con la infraestructura de exhibición. La disponibilidad de salas y el número de semanas efectivas de proyección restringen el potencial de taquilla, en un mercado donde el público consume tanto producciones nacionales como extranjeras.

Otro de los contrastes abordados fue el comportamiento de los distintos géneros. Mientras las comedias dominicanasconcentran buena parte de la asistencia en las salas nacionales, los dramas han alcanzado mayor reconocimiento en festivales internacionales, mostrando dos dimensiones complementarias del desarrollo de la cinematografía dominicana.

El expositor también compartió experiencias relacionadas con las coproducciones internacionales y los procesos regulatorios, incluyendo el caso de La Ternura, producción que enfrentó trámites vinculados con permisos ambientales y que alcanzó una nominación a los Premios Goya en la categoría de mejor maquillaje.

En materia de proyección internacional, De la Cruz destacó la presencia de producciones dominicanas en festivales como Berlín, Venecia y Tallin, incluido el reconocimiento obtenido por Nelson Carlos, al tiempo que señaló como uno de los desafíos pendientes consolidar una participación competitiva del cine dominicano en el Festival de Cannes.

La actividad permitió también poner en perspectiva la importancia de preservar el marco de incentivos establecido por la Ley de Cine como instrumento para sostener la producción, el empleo y la formación de profesionales. En ese sentido, De la Cruz planteó que “cuidar la Ley es fortalecer el empleo, la formación y el cine dominicano”.

El encuentro formó parte de la programación de la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026, que se desarrolló en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte del 24 de septiembre al 4 de octubre, y reafirmó el compromiso de Funglode, el Festival de Cine Global Santo Domingo y Editorial Funglode con la promoción del conocimiento, la cultura y el desarrollo de la industria audiovisual nacional.

A 16 años de su aprobación, la Ley de Cine ha dejado de ser únicamente un instrumento de estímulo a la producción: el debate planteado en la Feria del Libro mostró una industria que ya genera empleo, formación, actividad económica y reconocimiento internacional, pero que enfrenta el desafío de convertir ese crecimiento en una presencia cada vez más sólida del cine dominicano dentro y fuera del país.

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