Nicolás Sartorius: “Los tratados de libre comercio deben incluir fondos de cohesión social”

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(Santo Domingo, 29 de marzo de 2011). Nicolás Sartorius, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas, planteó algunos parámetros para reconducir el proceso de globalización con base en los intereses de la ciudadanía mundial y no de los poderes económicos, como ocurre ahora.

Quien fuera cofundador del sindicato Comisiones Obreras, diputado por el Partido Comunista de España, cofundador de Izquierda Unida y portavoz parlamentario de la misma hasta principios de los años 90, se refirió al tema al disertar durante la presentación del libro “Por una nueva gobernanza global”, del que es editor literario y coautor, en una actividad que tuvo lugar este martes en el auditorio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE) anuncia que el martes.

Nicolás Sartorius planteó como preámbulo que el libro “lo hicimos porque todo el mundo habla de la globalización, con diferentes opiniones, pero no había una reflexión sistemática sobre ella en nuestro país: qué es y qué plantea. Había que hacer una reflexión seria y eso intentamos. Y ya dejamos claro con el título que el modelo de globalización no nos gusta y la situación del mundo es insostenible e inaceptable, medioambiental y socialmente. De ahí arrancamos la reflexión”.

El planteamiento arranca desde el hecho de que la globalización es un proceso objetivo fruto de la ciencia y tecnología, pero que obedece a fuerzas e intereses concretos. “Partimos de los hechos y vemos qué pasa con los 6,100 millones de humanos que vivimos en el planeta y que en el 2050 seremos unos 9,000. Y, entre otros aspectos, vemos que la riqueza ha crecido, e incluso se ha doblado, aunque con un reparto no positivo”. Ofreció para defender su argumento datos como el de que un 25% de la población en países en desarrollo está en pobreza extrema y 1,000 millones de personas viven con hambre en el mundo. De 200,000 a 400,000 niños mueren al año de inanición.

“La distribución de la riqueza no es asumible. Y la situación no nos gusta, e incluso vemos cómo se agrava con distanciamientos tecnológicos entre los países. Ambientalmente es insostenible porque el 60% de los ecosistemas actuales están dañados y, de seguir así, se dañarán más”, dijo Sartorius para condensar la situación en “pobreza y sus daños colaterales y problemas serios de medio ambiente”.

El intelectual español recordó que a partir de las ideas del Consenso de Washington, de 1989, se produjo una tendencia importante a la reducción de lo público, a la mínima intervención de la política del Estado, a las rebajas fiscales, a endeudamientos del Estado… que se tradujeron en recortes al Estado del Bienestar. “Se acentuó un reparto desigual de la riqueza. Fue la implantación de un modelo radicalmente liberal, con un dominio mucho mayor de los mercados que en otros periodos bajo la idea de que la mano invisible del mercado establecía los equilibrios necesarios (Adam Smith). Pero no ha funcionado y nos ha conducido a una crisis muy considerable que en nuestra opinión es un fracaso de un modelo y que hay que corregir”.

Al preguntarse por el por qué de la crisis de la globalización ahora, Sartorius dijo que hay quien acusa de ella a la codicia, a las burbujas… “Creemos que es más profundo y que es la lucha por la hegemonía a nivel mundial. Occidente en un momento determinado ve que la pierde en la producción de mercancías a medida que países emergentes empiezan a producir más y con mayor valor añadido, como China o Brasil. Para mantener la primacía, Occidente aumenta de manera excesiva la parte financiera del sistema. Se bombeó consumo con deuda pública y privada y pasó del 50% del PIB al 100% del PIB, y para nosotros este es el origen de la crisis que ha repercutido en todo el mundo”.

Continuando con el tema, mostró la paradoja de cómo la crisis de los bancos ha producido su rescate por el Estado “y el dinero del contribuyente va a sostener a los bancos. Este mayor endeudamiento público ha obligado a los gobiernos a acudir a mercados financieros y los acreedores exigen condiciones sobre la base de ciertas políticas. Así, aprietan a los Estados que se han endeudado ara dar dinero a los bancos, fenómeno curioso. Y esto lleva a la austeridad que estamos conociendo, sobre todo en la Unión Europea (UE), y que crea un malestar social evidente porque el ciudadano no es culpable, pero tiene que pagar la crisis”.

De acuerdo a la tesis que sostiene el libro “Por una nueva gobernanza global”, la situación ha producido un impacto sobre las estrategias de progreso de todo el mundo. “Los problemas ya no tienen solución en el marco del Estado-Nación, sino que necesitan planteamientos globales. Hay temas de apertura comercial y de cohesión social no bien resueltos, con choques asimétricos entre desarrollados y en vías de desarrollo. Por eso planteamos, por ejemplo, tratados de libre comercio con cláusulas que incluyan fondos de cohesión social, como hizo la UE con España, que abrió sus mercados a cambio de fondos para alcanzar niveles de desarrollo equivalentes a los de la UE. Eso hay que hacer y creemos que es el mejor sistema”.

Sartorius se refirió igualmente al tema de la presión fiscal, clave para la existencia del Estado del Bienestar. “En esto, hay quien plantea reducirla. Pues nosotros creemos que no es posible mantener un sistema de bienestar social con una reducción de la presión fiscal porque el Estado necesita dinero para ofrecerlo. Y hay que enfrentar por tanto a paraísos fiscales y el fraude fiscal. Se habla de 255,000 millones de dólares en dichos paraísos. Hay que hacer acuerdos globales para hacer frente a esta situación”.

Una vez planteados los problemas, el ejecutivo de Fundación Alternativas pasó a exponer algunas de las claves del nuevo paradigma para una globalización más democrática. “¿Quién dirige el proceso de la globalización? Es lo primero que hay que responder. Y debe ser el interés general de los ciudadanos, lo que ahora no es totalmente así, sino que lo dirigen los que son globales, es decir, poderes económicos multinacionales y financieros, porque los gobiernos no lo son. Las grandes decisiones condicionan a los gobiernos. Por lo tanto, lo fundamental es recobrar la fuerza de la política. Para esto, las instituciones globales deben democratizarse porque las que se fundaron tras las II Guerra Mundial no están hechas a los nuevos tiempos”.

También dijo Sartorius que hay que garantizar los bienes públicos internacionales, como los alimentos, la salud, la educación, elementos básicos de una ciudadanía global, con nuevas formas impositivas. “Creemos utópico un gobierno mundial, pero sí se podría lograr una coordinación mayor de gobernanzas regionales o grupales. Por ejemplo, han que integrar el G-20 en el G-189 de Naciones Unidas para que no queden países fuera de decisiones importantes”.

De igual forma habló de la instauración del sistema de” fondos de cohesión y mayor acceso a los mercados, trasvase de tecnología… Hay que buscar una nueva forma de cooperación que supere la actual al desarrollo yendo hacia un desarrollo cooperativo en función de las necesidades de cada país. Y en el desarrollo, lo fundamental es tener buen capital físico y capital humano”.

Criticó la importación de cerebros de países en desarrollo a países desarrollados y sugirió buscar una fórmula para que formemos esos cerebros en sus países y que puedan trabajar en ellos. “Y hay que lograr el cumplimiento de los acuerdos para el medio ambiente, un gran acuerdo de la economía verde y avanzar por una supervisión seria de los grandes estamentos financieros para evitar nuevas crisis como la actual”.

Nicolás Sartorius concluyó citando al poeta Pedro Mir y su “Hay un país en el mundo”, para decir que “además de estar en el mismo trayecto del sol, estoy seguro de que en unos años la República Dominicana también estará en el mismo trayecto del progreso”. Ya en el turno de preguntas y respuestas, manifestó su convicción de que una vez se solventen las cuestiones de malestar social, algunas tendencias contra la inmigración que se han desatado en la Unión Europea cambiarán “porque en la UE hace falta mano de obra y no puede llegar más que de otras zonas. Soy relativamente optimista porque hay una necesidad de recibir a los inmigrantes frente a quienes plantean que no pueden llegar. Los necesitamos y van a venir”.

Marco Herrera, Director Ejecutivo de FUNGLODE, fue quien presentó al invitado de la noche, quien fue precedido en el uso de la palabra por Vicente Palacio, director del Observatorio de Política Exterior de la Fundación Alternativas, quien habló de similitudes entre FUNGLODE y Alternativas y explicó algunos puntos tratados en el libro presentado durante el acto.

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