(Santo Domingo, 10 de diciembre de 2013) “Un maestro no puede tomar a su alumno de rehén por conflictos con las autoridades educativas”, así lo indicó el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Manuel Maceiras, durante a la conferencia “Dignificación de la profesión docente”, efectuada en el auditorio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode).
El ex decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, dijo que el profesor debe tomar una actitud de respeto hacia su alumno, ofreciendo clases, a persa de tener insatisfacción con el salario, ambiente laboral, entre otras, pues el negar las clases constituye un acto negativo.
Destacó que el educador debe comprometerse con el estudiante y no abusar de la autoridad, “el alumno no puede ser tocado, sea cual sea el conflicto con la autoridad educativa”, sostuvo.
Se refirió al papel del maestro como educador, destacando al filósofo Platon, “el maestro es un educador porque debe actuar, no sobre una parte, sino sobre toda el alma. En lo racional, sentimental y pasional”, dijo.
El académico abordó las responsabilidades de la política educativa, señalando que esta debe preparar día a día al maestro y seleccionar a los mejores.
Agregó que es que imposible despolitizar a los maestros, pero que estos deben tratar de que la escuela sea un ambiente anti conflictos.
Dijo que a pesar de que el magisterio no es una profesión valorada en muchos países del mundo, las familias y la legislación deben velar por reconocer la dignidad del mismo.
La conferencia fue organizada por el Centro de Estudios de la Educación de Funglode, en coordinación con el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT).
Ligia Amada Melo, directora del el Centro de Estudios de la Educación de Funglode, tuvo a su cargo las palabras de apertura y la presentación del conferencista.
Sobre el conferencista
Manuel Maceiras nació en La Coruña el 4 de septiembre de 1935. En la República de El Salvador, cursó el bachillerato e inició la Universidad los estudios de ciencias experimentales, en la especialidad de química, con resultados muy brillantes, como acredita el hecho de que en 1958 fuera galardonado con el premio «Átomos para la paz» (EE.UU.).
Inició como catedrático de Bachillerato, pasó a la docencia en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. También fue director de la Revista de Filosofía desde 1987 y promotor y coordinador de la «Colección de Filosofía» de la editorial Cincel.