La política en la telaraña de la comunicación

Leonel Fernández
Santo Domingo, RD.

Al reseñar la actividad de la Fuerza del Pueblo del domingo 11 de diciembre en la Gran Arena del Cibao, en Santiago, los cinco principales periódicos del país ofrecieron una cobertura mediática diferente.

Dos de los diarios la publicaron en primera plana, con fotografía de la multitud y amplio despliegue noticioso en el interior. Otro, en primera plana también, pero sólo con fotografía del orador principal, sin que se visualizara la multitud congregada.

Además, el espacio gráfico era compartido con otra organización política que ese mismo día había realizado también una actividad proselitista, aunque de menor magnitud e importancia.

Un cuarto periódico consideró que el evento de la Fuerza del Pueblo no merecía primea plana y lo remitió a la página 10, donde se hizo una breve reseña, acompañada de una imagen gráfica.

El quinto matutino se diferenció de manera radical de los demás diarios de circulación nacional. Obvió brindarle una primera plana. No lo consideró merecedor de una mísera instantánea y sólo le reservó una migaja insignificante en un párrafo perdido de diez líneas ilegibles.

En todo caso, la actividad de la Fuerza del Pueblo no pasó desapercibida. Fue objeto de comentarios y reconocimiento. Además, la evidencia de que la más joven de las organizaciones políticas del país, exhibió músculo y se consolidó ante el electorado nacional, como una real opción de poder con miras a las elecciones del 2024.

Lo importante, sin embargo, de la reseña noticiosa de los matutinos de su actividad en Santiago, está relacionada con el vínculo indisoluble que existe entre la actividad política y los medios de comunicación.

La política no puede vivir al margen de la comunicación. Es la que le sirve de intermediación con la sociedad. La que desempeña un papel clave en los procesos políticos; y la que permite a los partidos políticos difundir sus ideas y proclamar sus propuestas en beneficio de la sociedad.

Los medios de comunicación son, además, los que contribuyen, con sus análisis e interpretación de la realidad, a la conformación de la opinión pública nacional, base fundamental de la cohesión social y la gobernabilidad democrática.

Criterio de la noticia

Para la generalidad de los estudiosos del fenómeno comunicacional, la noticia es una construcción social de la realidad.

Pero en el caso específico de la política, que constituye una de sus principales fuentes de información, el aspecto a considerar es cuál es la cantidad o nivel de atención que los medios de comunicación confieren a los distintos actores políticos.

¿Por qué a algunos periódicos una actividad política, como la de la Fuerza del Pueblo, por ejemplo, le mereció ser considerada como una noticia de primera plana y a otros no? ¿Cuál es el criterio para tomar una decisión de esa naturaleza? ¿Cómo se determina la importancia o valor noticioso de un evento o acontecimiento político?

Nadie discute que todo acto de decisión para convertir un hecho en noticia constituye un proceso de selección. Se decide seleccionar o publicar una información, así como se decide omitir la publicación de otra.

Una vez seleccionada la información a publicar, surgen, a su vez, otros procesos de selección. ¿En qué espacio se publica? ¿Se hace en primera plana? ¿Se manda a interiores, con ilustración o sin ella? ¿Cómo se titula?

En fin, hay una serie de decisiones que el director, el jefe de redacción y los periodistas deben asumir para que su producto, el periódico, sirva a los intereses de una ciudadanía bien informada.

Obviamente, lo peor que puede ocurrir es que haya un apagón noticioso (news blackout), que consiste en la suspensión deliberada de la publicación de un evento determinado.

Comprensible por razones de seguridad nacional, guerras o crisis, no encuentra ninguna justificación en la divulgación de los procesos políticos democráticos.

Ahora bien, si toda noticia es una versión selectiva de la realidad, ésta tiene que fundamentarse en ciertos criterios, valores o normas periodísticas establecidas.

Naturalmente, entre esos criterios se encuentra el que los hechos a ser convertidos en noticias deben ser relevantes, de actualidad, novedosos, de impacto e interés público, de triunfo o tragedia humana, y, en fin, de entretenimiento o conflictos.

Hace años se argumentaba, por ejemplo, que si un perro mordía a un hombre, no era noticia; pero que si hombre mordía el perro, si lo era.

Etica periodistica

Además de los criterios establecidos para que los hechos puedan ser convertidos en noticias, hay otros factores que intervienen en los mecanismos de selección de la noticia en las salas de redacción de los medios de comunicación.

Una, por supuesto, tiene que ver con las prioridades, línea informativa y editorial, de un determinado medio. Otra, con la necesidad de diferenciarse, en términos de contenido, con los medios que compite; y una tercera, tal vez, por la interacción o socialización que se produce entre los propios profesionales de la comunicación.

Pero, en todo caso, independientemente de las razones que conducen a establecer diferentes criterios de selección de la noticia, hay principios éticos, de carácter universal, que rigen la industria de la comunicación.

Entre éstos se encuentra el de la responsabilidad social de los medios, que consiste, fundamentalmente, en la obligación moral de todo profesional de la prensa de difundir la verdad.

A veces se afirma que debido a la rapidez con que se desarrolla la labor periodística, la falta de recursos para hacer investigaciones exhaustivas o la dinámica cambiante de los acontecimientos, se hace difícil cumplir siempre con el sagrado principio de búsqueda de la verdad.

Se procura, entonces, que la función de la comunicación pueda realizarse en el marco de la objetividad. Esta consiste, simple y llanamente, en que los datos, la materia prima de la noticia o información, se convierta en el espejo de la realidad.

En base a estrictos criterios de profesionalidad, en lugar de interpretaciones subjetivas, sesgadas y parcializadas, el objetivo de una ética de la comunicación es el de hacer realidad el principio de que el pueblo tiene derecho a saber.

Después de todo, con tantos medios alternativos y redes sociales, resultado de la actual revolución de la comunicación, el acto de la Fuerza del Pueblo, aunque físicamente se realizó en Santiago, recorrió el mundo.

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