“La globalización de hoy día acerca a la humanidad al socialismo”

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(Santo Domingo, 29 de abril de 2010). Román García Báez, profesor de la Universidad de La Habana, Cuba, dictó una conferencia en el auditorio de FUNGLODE en la que trató de interrelacionar la globalización y el socialismo, para concluir que el proceso de globalización neoliberal que se vive hoy en día “acerca a la humanidad al socialismo, el o los que fuesen, al hacer cada vez más social la “producción” y más privada y polarizada la apropiación de sus resultados”. A su juicio, esa es, “la relación orgánica más trascendente entre globalización y socialismo, al haber devenido esta contradicción insostenible no sólo en el plano económico, sino sobre todo, en el ético y negar a escala global el libre acceso de oportunidades para todos”.

Durante casi una hora, desarrolló una tesis en la que tuvo palabras para definir conceptualmente los dos fenómenos a los que se refirió ante un auditorio en el que había un nutrido grupo de personas identificadas con el marxismo y que contó con la presencia destacada del Presidente de la República, Leonel Fernández, quien al final, en el turno de intervenciones del público, hizo algunos comentarios para invitar a los presentes a estudiar la historia de las revoluciones del siglo XX y el marxismo como fundamento para aplicar algunas de sus teorías a la práctica en función de los tiempos que corren, superando el pasado.

Pero volviendo a la charla del profesor García Báez, definió la globalización como “el nivel más alto alcanzado de internacionalización y socialización de la producción y del capital. Por tanto, para desentrañar el “lugar histórico” de la globalización hay que ir a la génesis y desarrollo del proceso de socialización. Es un proceso ininterrumpido, pero que tiene hitos que, para su mejor comprensión, se pueden destacar las siguientes etapas: Revolución Industrial (Maquinaria y Gran Industria); Monopolios (Capital Financiero); Transnacionales; Capitalismo Monopolista de Estado (concepto hoy polémico) y Globalización Neoliberal”.

Hizo un repaso de estos hitos con referencias documentales a Karl Marx hasta llegar al momento en el que afirmó que “todo no ha sido más que ´grados´ de la inevitable socialización, cuya profundización y ampliación da un salto, se acrecienta con los monopolios y la internacionalización del capital financiero, siendo sus bases creadas en el siglo XIX con el proceso indivisible de completamiento del mercado mundial, colonización y posterior neocolonización del resto del planeta por las metrópolis imperialistas”.

De esta manera, al aterrizar en el siglo XXI que estamos viviendo, el profesor cubano dijo que “la globalización, hoy neoliberal, no es más que una escala cualitativamente superior, internacional, global, de ese proceso de interdependencia productiva y financiera nacido con la Revolución Industrial. A su vez, la internacionalización del capital ha sido- es- un instrumento poderoso, decisivo que ha acelerado a niveles antes inconcebibles la socialización de la producción y el capital. De la modesta fábrica de mediados del XIX, ya socializada internamente, se ha pasado a “grandes fábricas” cuyos eslabones se encuentran desperdigados por todo el globo, bajo formas tangibles e intangibles. Es otra escala de un proceso único, continuo, de grados superiores de socialización del capital, como forma histórica específica de esa tendencia objetiva, que radica en: la fusión de procesos aislados de producción de diferentes ramas de la economía, en un solo proceso social, tanto a escala nacional como internacional”.

Desde su punto de vista, “se ha globalizado, sobre todo, la idea de que el socialismo es la negación de la democracia, no de la burguesa, sino de la democracia como sistema universal. A ello contribuyó, sin duda alguna, el “propio” socialismo a partir del modelo socioeconómico diseñado y aplicado. Hubo errores graves. Se internacionalizó también la aparente demostración, en la práctica, de la vieja concepción decimonónica de que el socialismo no es posible en lo económico, dada la naturaleza esencialmente individualista del ser humano. No menos generalizada ha estado la concepción de la imposibilidad del logro por el socialismo de una alta eficiencia económica, al negarse “la iniciativa privada” como incentivo absoluto de los cambios y la innovación”.

Una nueva fase de profundización en algunos aspectos específicos del tema desembocó en su afirmación de que, “en realidad, con independencia del modelo económico que se aplique, el gran reto de la construcción del socialismo radica en cómo materializar el vínculo, la conexión económica entre las diferentes formas de propiedad (estatal, capitalista, cooperativa, pequeña propiedad privada, mixta) y dentro del propio sector estatal de economía”.

Y antes de entrar en su fase final, tuvo palabras para algunos de los fenómenos que vive el planeta. “Hoy lo racional es concentrarnos en los países que construyen, por una u otra vía, el socialismo que defendemos y las consecuencias, presentes y futuras, de la convivencia de la globalización capitalista con la incipiente reconformación del internacionalismo socialista que tiene en el ALBA; los nexos multilaterales entre Cuba, China y Vietnam y, especialmente, la ayuda solidaria de Cuba y Venezuela al mundo subdesarrollado, sus pilares fundacionales. A este proceso se le ha denominado también, por contraposición, globalización de la solidaridad”.

Para poder leer la conferencia completa, su texto íntegro, pinche aquí.

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