(Santo Domingo, 28 de junio de 2011). El papel de las universidades como motores de la sociedad e incluir en el debate sobre los recursos que se deben destinar a la educación el factor del ingreso junto al del gasto fueron los temas fundamentales que el rector de la Universidad Camilo José Cela, Rafael Cortés Elvira, enfocó durante la conferencia “La educación como motor de desarrollo y progreso”.
Al comenzar su exposición, Cortés Elvira ofreció unos datos de un país “que de pronto encuentra un cierto progreso y cuando plantea de dónde viene, ve que nace de las remesas, de que familias de poder adquisitivo medio quieren disfrutar de sus planes y de una inversión extranjera. Ese país no es la República Dominicana, sino la España de los 50. Y España empezó a crecer con un modelo capaz de producir bienes y servicios de bajo valor añadido porque había poco capital humano, mano de obra poco calificada, y porque las inversiones para la rentabilidad eran suficientes. Y fuimos creciendo a pesar de un modelo pobre. Y hoy es lo que también sufrimos. ¿Qué falto? La capacidad de formar capital humano”. De ahí llegó su afirmación de que “un país debe crecer con productos y servicios de alto valor añadido y eso sólo se logra con educación y formación. Por tanto, la inversión en educación es básica para cualquier país, pensando en el futuro”.
Cortés Elvira se refirió a los cambios que está sufriendo el mundo y la velocidad a la que se producen. También a la competencia feroz a la que estamos sometidos. “Y si queremos vivir mejor tenemos que competir mejor. La universidad no puede estar al margen de los cambios que se avecinan, sino que debe asumir el liderazgo de esa sociedad que necesita cambiar. Los países que no entiendan ese liderazgo, seguramente se quedarán atrás”.
El rector español también tuvo palabras para la diferencia generacional. “Nuestros jóvenes tienen todo a un golpe de clic. Nuestra generación buceaba y se detenía a ver las cosas. Los jóvenes van en moto de agua y la consecuencia es la falta de espíritu crítico y quien lo puede aportar es la universidad, la educación, la formación, para afrontar los cambios y su velocidad”.
Y tras indicar que demasiadas veces la universidad está de espaldas a la realidad, llamó a la reflexión sobre el tipo de universidad y de profesor que requieren las sociedades de hoy. “Siempre he dicho que la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) es demasiado grande para que uno la pueda gobernar, aunque quiera. ¿Es mantenible este modelo? A lo mejor hay que pensar en otro”. Y llegó la crítica al profesorado por la vía de que se siente dueño de la universidad. “Y nosotros, los profesores, y lo soy de una universidad pública, debemos entender que es de los ciudadanos y debemos dar cuenta a la sociedad de ello”.
Cortés Elvira afirmó que la universidad de hoy no es la del siglo XVI, “sino la suma de muchas realidades diferentes y hay que trabajar en ellas. No es lo mismo formar a una persona para el sector médico que para el sector turístico. Y no podemos pretender una universidad que investigue para la sociedad si no invierte en doctores”. Como elementos para identificar por dónde pudieran venir las líneas de futuro para las universidades, el rector universitario español habló de la necesidad de contar con evaluaciones externas para conocer la calidad de las universidades, que es básica. “También hay que hablar de investigación. El mundo se mueve por la innovación y las ideas y si la universidad no lo entiende y lo afronta, mejor cerrarla. Y es verdad que hay que financiar esto y buscar recursos para ello”.
El especialista hizo énfasis en la necesidad de cambiar el currículo de las carreras y la metodología de formación, también del profesorado. “Los jóvenes están todo el día con las maquinitas, la generación de los pulgares. Lo llevamos al aula y el profesor le cuenta un rollo con una pizarra. Entra en una realidad que no es la suya. Por eso es importante el tema de la formación del profesorado. Hay que emplear recursos en la formación del profesorado. Es una cuestión básica. Hay que preparar a nuestros profesores para que sepan enseñar a los niños”.
Con respecto a esto, Cortés Elvira afirmó que “el centro de la formación es el alumno, no el profesor. Tenemos que ser capaces de que los alumnos aprendan y para ello no basta con la metodología tradicional. Tenemos que definir qué queremos que el alumno sepa hacer al terminar sus estudios y a partir de ahí diseñar los currículos, y no al revés”.
Dentro de ese matiz, dio importancia a formar personas con carácter, característica que puso por delante del conocimiento. “Necesitamos personas con carácter, con capacidad de asumir riesgos, liderazgo, con capacidad de trabajar en equipo, con autoconfianza… y eso hay que enseñarlo porque es más importante que el conocimiento. Los profesores de hoy son lo que eran hace 10 años y eso no debería ser. Y cambiar eso es un asunto de ética personal y no de recursos. Y esta reflexión también la tienen que llevar a la sociedad”.
Como conclusión de sus reflexiones sobre la universidad y su sentido, Cortés Elvira dijo que “es verdad que la universidad es un motor de cambio de nuestras sociedad, pero sobre todo cuando es capaz de formar ciudadanos que sean críticos, éticos, respetuosos y líderes. Esa es la responsabilidad de la universidad. Reflexionemos en ella para saber qué es lo que tenemos y debemos hacer”.
Recursos, gastos e ingresos
Rafael Cortés Elvira también hizo una reflexión sobre el tema de los recursos que se destinan a la educación. La comenzó con una división de la sociedad en dos bandos: el del gasto y el del ingreso. “Y lo más duro es dedicarse al ingreso, conseguir los recursos para afrontar los retos que uno tiene por delante. Pero hay sociedades que solo hablan de gasto y jamás de ingreso, como si esas cosas no tuvieran nada que ver entre sí. Es difícil apostar por la educación sin recursos, aunque no es lo único”.
Dijo conocer el debate que se vive en la República Dominicana sobre los recursos que se deben dedicar a la educación. “Pero les invito a pensar en los ingresos para la educación y éstos vienen de los ciudadanos, que son los que aportan el dinero para que el Estado funcione, y pensar no en el PIB, sino en la cantidad de ingresos. Y aquí me refiero a la presión fiscal. Aquí es del 15% y en los países con mayor desarrollo, del 40%”.
El rector llamó la atención sobre expresiones sobre “pongamos más en educación, en sanidad, en infraestructura… Todos queremos más dinero para los servicios públicos. Pero no veo el debate sobre de dónde sale el dinero para ello. Nadie lo debate. Cuando uno dice que para esto hay que aumentar la presión fiscal, ahí se para el debate”.
Encaminó entonces su discurso hacia el tema de la corrupción y la presión fiscal. “Los países con nivel menor de corrupción son los nórdicos y en ellos es donde más presión fiscal hay. Yo he pagado este año el 45% de mis ingresos y lo hago sin que me guste, pero pago y lo hago con un sentido de solidaridad. En cambio, países con poca presión fiscal, tienen altos niveles de corrupción. Cuando pagas mucho, te preocupa que tu dinero se maneje bien”.
Y vinculó el tema con la universidad. “Creo que este país hace un esfuerzo en apostar por la educación muy por encima de lo que ingresa y me gustaría que en el debate también se incluyera el factor ingreso y no sólo el gasto. ¿Por qué la universidad es ajena a este debate? ¿Por qué no plantea elevar la presión fiscal y en qué términos. La universidad no puede estar ajena a esto porque la realidad es que los recursos son necesarios”.
Como también entendió necesario buscar soluciones a los problemas no de manera individual, desentendiéndose de la realidad de que “son colectivos”, y animó a focalizar las áreas de desarrollo y a hacer un esfuerzo de excelencia sobre ellas. “Lo otro puede ser elevar un poco el nivel de los alumnos del país, pero si queremos ser motor de cambio, debemos tener áreas de excelencia para luego transferir el conocimiento a la sociedad. El incremento en educación debería ir a las mejores prácticas de excelencia, allí donde sea más rentable para el país y para su sociedad. Y la universidad debe participar en ese debate, en el debate de dónde focalizar la inversión, dónde mejorar y buscar la excelencia porque si se busca en todo no se logrará en nada”.
En la conferencia estuvieron presentes el Ministro de Economía, Temístocles Montás, y la Ministra de Educación Superior, Ligia Amada Melo, entre otras personalidades.