Santo Domingo. – La Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), a través de su Centro de Estudios para la Salud, celebró el pasado viernes en su sede la conferencia “Impacto de la Enfermedad Renal Crónica en la Salud Pública y el Trasplante Renal en la República Dominicana”, un espacio académico que reunió a especialistas del sector salud, médicos, estudiantes de medicina y público general interesado en uno de los principales desafíos sanitarios del país.
La actividad inició con las palabras de bienvenida del doctor Héctor Eusebio, director del Centro de Estudios para la Salud de Funglode, quien destacó la importancia de abrir espacios de reflexión sobre enfermedades de alto impacto social y económico, así como la necesidad de fortalecer la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso oportuno a tratamientos especializados.
La conferencia principal estuvo a cargo del doctor Ignacio A. Bengoa Aranguiz, nefrólogo y coordinador de trasplante, quien presentó un amplio análisis sobre la enfermedad renal crónica (ERC), su crecimiento en la población y la urgencia de consolidar políticas públicas orientadas al trasplante renal como terapia de mayor efectividad.
Durante su intervención, el especialista explicó que la enfermedad renal crónica afecta entre un 10 y un 12 % de la población mundial, mientras que en mayores de 60 años supera el 20 %, y en pacientes diabéticos o hipertensos alcanza entre un 35 y un 40 % . Advirtió además que se trata de una enfermedad silenciosa que no presenta síntomas hasta etapas avanzadas, lo que dificulta su detección temprana.
“La enfermedad renal crónica terminal representa un importante problema de salud pública por su elevada mortalidad, su alta morbilidad y los gastos significativos que genera tanto para las familias como para el sistema nacional de salud”, afirmó Bengoa Aranguiz, al señalar que en República Dominicana existen actualmente alrededor de 6,000 pacientes con insuficiencia renal crónica terminal, de los cuales 4,800 reciben hemodiálisis y 1,200 diálisis peritoneal .
El especialista explicó que las principales causas de esta condición son la diabetes, la hipertensión arterial, enfermedades inmunológicas, patologías obstructivas, enfermedades hereditarias y el uso de sustancias nefrotóxicas. Asimismo, recordó que los grupos de mayor riesgo —como diabéticos, hipertensos, fumadores, personas obesas y adultos mayores— deben acudir regularmente al nefrólogo para una evaluación preventiva.
Al abordar las terapias de sustitución renal, el doctor Bengoa fue enfático al señalar que el trasplante renal representa la mejor opción médica y económica frente a la hemodiálisis y la diálisis peritoneal. “El trasplante renal mejora la supervivencia, la calidad de vida y presenta una mejor relación costo-efectividad”, sostuvo .
Explicó que un paciente trasplantado puede retomar una vida relativamente normal, reincorporarse al trabajo o los estudios, mejorar su autoestima y reducir las limitaciones que imponen los tratamientos dialíticos. En contraste, quienes dependen de hemodiálisis deben acudir al hospital tres veces por semana durante varias horas, mantener estrictas restricciones alimenticias e hídricas y enfrentar una logística compleja que afecta su calidad de vida.
En términos económicos, detalló que el costo anual de la hemodiálisis puede superar los RD$741,000, mientras que el trasplante renal, aunque requiere una inversión inicial importante, ofrece una sostenibilidad superior a largo plazo. “El trasplante renal es el tratamiento más costo-eficaz para la enfermedad renal terminal”, puntualizó.
También destacó los avances institucionales del país, como la Ley 329-98, que regula la donación de órganos, la creación del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (INCORT), el Consejo Nacional de Trasplplante y la lista única nacional de espera, así como la Resolución 533-01 del CNSS, que establece cobertura integral para el trasplante renal con hasta RD$3.5 millones anuales para los seguros médicos.
No obstante, advirtió que el principal desafío sigue siendo la escasez de donantes. “Sin donantes no hay órganos, y sin órganos no hay trasplantes”, expresó, al tiempo que llamó a fortalecer una cultura nacional de donación, incrementar los recursos públicos y privados y fomentar tanto la donación de vivo como la cadavérica.
Como parte de sus conclusiones, afirmó que “la edad por sí sola nunca es una contraindicación para un trasplante” y subrayó que el estudio del receptor debe orientarse a lograr el trasplante y no a descartarlo. Insistió en que el país cuenta con protocolos clínicos, equipos especializados y centros hospitalarios capacitados para ampliar significativamente la cobertura de este procedimiento.
La jornada concluyó con un llamado a la conciencia social sobre la donación de órganos y la necesidad de fortalecer el sistema nacional de trasplantes como una prioridad de salud pública. “Donar órganos es regalar vida”, fue el mensaje final que resumió el espíritu de una conferencia que puso en primer plano la urgencia de transformar la realidad de miles de pacientes renales en la República Dominicana.






