(Santo Domingo, 25 de julio de 2011). El Presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, pronunció una conferencia para cerrar la primera jornada del seminario “El Caribe hispano: hacia un campo de estudio propio”, que congrega desde este lunes, 25 de julio, hasta el miércoles 27, a alrededor de un centenar de investigadores e intelectuales, mayormente procedentes de universidades de Estados Unidos, en Santo Domingo. La actividad es organizada por FUNGLODE, el IGLOBAL, la Academia Dominicana de la Historia, el Instituto de Estudios Dominicanos de CUNY y el IUPLR.
Marco Herrera, Director Ejecutivo de FUNGLODE, dio las palabras de bienvenida luego de que María Elizabeth Rodríguez, vicerrectora del IGLOBAL, abriera el acto. Herrera resaltó lo interesante de la iniciativa. Ramona Hernández, directora del Instituto de Estudios Dominicanos de CUNY, presentó al Presidente de la República, con anécdota incluida: uso los lentes del mandatario ante el olvido de los suyos, lo que hizo reír a los asistentes a la conferencia. Hernández rememoró los años que lleva de amistad con Fernández, sobre todo, de su relación y preocupación por la diáspora en Estados Unidos, y destacó su relación a largo plazo con ella y algunas iniciativas que ha tenido desde sus gobiernos hacia los dominicanos que viven fuera del país.
El Presidente Fernández inició su conferencia con referencias a otro evento sobre el Caribe celebrado una semana antes a partir del enfoque de lo africano y su influencia en la zona. “Ahora, vemos el Caribe hispano como objeto de estudio en universidades de Estados Unidos, lo que me parece interesante porque nos enlazamos de diferentes formas, y esto creo que lo ha llegado a entender hasta el Presidente Obama”. Recordó cuando lo conoció por primera vez en Trinidad y Tobago, y cómo bromeó con su parecido con los dominicanos. “Y la verdad, Obama luce dominicano”, dijo el mandatario, lo que despertó varias risas cómplices.
“El Caribe hispano tiene dos ámbitos: su relación con España y la que tiene con Estados Unidos. Para Estados Unidos tiene mucha importancia- dijo Fernández- empezando por un factor geopolítico. Somos la parte de América Latina con mayor proximidad a ese país y cuando se elaboró la doctrina Monroe en el XIX, América para los americanos, se estaba pensando en la región del Caribe. Y cuando se habla del patio trasero, también se habla de nosotros. Siempre, en la esfera de influencia de Estados Unidos por razón de interés y seguridad nacional”.
Volviendo al periodo de relación con España, lo que el Presidente calificó de encuentro entre dos mundos, el europeo y el de este lado del Atlántico, afirmó que “el proceso de conquista y colonización empieza en este país. Por tanto, hay un valor histórico extraordinario porque el proceso de vinculación de los dos mundos nació en la República Dominicana y luego se fue a otras tierras. Y desde ese momento del encuentro, encontramos un elemento común entre República Dominicana, Cuba y Puerto Rico: una población de un mismo origen, procedente de la desembocadura del río Orinoco de Venezuela y así, predominaban los taínos y entre ellos había comunicación entre las islas, se desplazaban entre islas. Había una comunicación precolombina entre las tribus taínas que poblaban las islas y continuó ese trasiego en otros momentos de la historia, como en las luchas de independencia, un entrelazamiento que se expresa en la solidaridad y el interés por los demás”.
Fernández llamó la atención sobre la importancia del estudio de la desaparición de la raza indígena en la zona, “ahora que se habla tanto de las culturas indígenas. Sería objeto de estudio saber por qué se dio la extinción de los taínos, y mucho tuvo que ver con las enfermedades que trajeron los europeos, y la explotación a la que fueron sometidos. Esto debe despertar el interés de antropólogos y arqueólogos”.
Tras una mención a la época de la esclavitud, llegó a la de la independencia, “muy importante para los objetos de estudio. Se produce una ruptura con lo español y se abre una vinculación con Estados Unidos de parte de Cuba y Puerto Rico, porque la independencia dominicana se da de los haitianos, aunque sí hubo una ruptura con el orden colonial español. El inicio de las luchas de Independencia en Cuba y Puerto Rico se produjeron casi a la vez, en el otoño de 1868, poco después de la guerra de Restauración en la República Dominicana, en 1865”.
Al referirse al caso de Puerto Rico, el mandatario afirmó que la guerra que perdió España contra Estados Unidos le llevó a depender de Estados Unidos “hasta que en 1948 se crea la figura del Estado Libre Asociado, con el nombramiento de un gobernador, en la época de Luis Muñoz Rivera. Y esto aún crea problemas que dan lugar a tres opciones: estadidad, seguir igual o independencia. Pero EEUU no quiere la primera opción porque le sale muy caro. Puerto Rico está por decidir su futuro y eso le corresponde a su pueblo, un pueblo que es parte de la fraternidad caribeña”.
Recordó lo ocurrido en Cuba en el siglo XX hasta la revolución cubana, “radicalizada ante la invasión de Bahía de Cochinos y la resistencia en playa Girón, victoria que coloca al Caribe en el centro de la Guerra Fría y de los acontecimientos mundiales”. Esa revolución socialista al lado de Estados Unidos, que ha sobrevivido el colapso de la URSS y del sistema de la Europa oriental durante dos décadas, también debe ser objeto de meticuloso estudio, llamó la atención el mandatario.
Luego recordó lo acontecido en República Dominicana tras la desaparición de Trujillo. Y reiteró su breve resumen de la historia dominicana del XX: Trujillo fue modernización autoritaria, Balaguer, modernización semiautoritaria, y “ahora, la época de la modernización democrática, en libertad y pluralidad”.
Al final de su intervención, destacó que el Caribe es más que lo que había dicho hasta ese momento. “También es literatura, pintura, música, cine… y hay campos de investigación en cada una de las áreas culturales”. E hizo un parón en el tema de la emigración a Estados Unidos. “Allí hay más puertorriqueños que en Puerto Rico. Y la segunda ciudad de dominicana es Nueva York, no Santiago, aunque los santiagueros se me enfadan cuando digo esto. Y cubanos debe también haber más de un millón”.
Cifró en cerca de ocho millones la cantidad de caribeños hispanos en Estados Unidos, “una presencia demográfica física importante que se ha visto traducida en importancia política, un poder electoral, con cargos electos, y esto tiende a fortalecerse a futuro. Y otro fenómeno que debe estudiarse es el problema lingüístico de los que emigran, con problema de identidad cultural”. También llamó al estudio de los temas de seguridad, del crimen organizado, del comercio y del turismo. “El 60% del dominicano viene de Estados Unidos”.
Y, por último, el béisbol, “que nos da notoriedad en Estados Unidos, es algo que nos distingue. Más de 100 dominicanos juegan en Grandes Liga y se convierten en estrellas. Pienso que Cuba, si tuviera la oportunidad de que sus jugadores pudieran jugar en GL, mostrarían su talento. Así, espero que el estudio del Caribe hispano permita a algún investigador dar un home run que supere a Alex Rodríguez y Sammy Sosa”.