Conflictos bélicos: una amenaza silenciosa para los ecosistema

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Santo Domingo. – ¿Qué sucede con los ecosistemas cuando estallan las guerras? La pregunta, pocas veces abordada en la agenda pública, fue el eje central de la conferencia “Impacto de los conflictos bélicos sobre los ecosistemas”, dictada el jueves 28 de agosto de 2025 por el abogado, escritor y geopolitólogo Iván Ernesto Gatón Rosa en la sede de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode).

Las palabras de apertura y la moderación estuvieron a cargo de Ernesto Reyna, director del Centro de Estudios de Medio Ambiente, Energía y Desarrollo Sostenible de la Fundación.

Ante un auditorio que siguió con atención cada planteamiento, Gatón explicó cómo las confrontaciones armadas alteran el equilibrio natural, provocan daños irreversibles en la biodiversidad y aceleran fenómenos globales como el cambio climático. “Los conflictos bélicos no terminan con los acuerdos de paz, porque la devastación ecológica que dejan tras de sí continúa latente durante décadas”, advirtió el experto.

El catedrático ilustró su exposición con ejemplos concretos: el uso del Agente Naranja en la guerra de Vietnam, que destruyó miles de hectáreas de selvas; la degradación de los suelos en Gaza a raíz de los bombardeos; y la liberación masiva de gases de efecto invernadero en Ucrania, consecuencia directa de la destrucción de infraestructuras energéticas e industriales.

Gatón recordó también los precedentes históricos de las dos guerras mundiales y subrayó la influencia de las decisiones políticas de las grandes potencias en la salud del planeta. En ese sentido, citó el debilitamiento de las normas ambientales durante la administración Trump en Estados Unidos, que favoreció el uso intensivo de combustibles fósiles.

Situó, además, su reflexión en el marco de la diplomacia internacional, evocando hitos como la Cumbre de Estocolmo de 1972 y la Cumbre de Río de Janeiro de 1992, encuentros que marcaron un antes y un después en la conciencia global sobre la necesidad de proteger la naturaleza frente a los embates del desarrollo y los conflictos.

“La geopolítica del siglo XXI no puede entenderse sin considerar los efectos ambientales de la guerra”, sostuvo Gatón, al tiempo que alertó sobre los conflictos por recursos naturales, que se perfilan como una de las principales fuentes de tensión internacional en las próximas décadas.

Con un llamado a repensar las estrategias de seguridad y diplomacia desde la óptica de la sostenibilidad, la conferencia concluyó dejando la reflexión de que la guerra, más allá de su costo humano inmediato, constituye también una herida abierta en el planeta que habitamos.

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