(Santo Domingo, 23 de junio de 2011). Durante los días 20, 21 y 22 de junio se llevó a cabo el ciclo de literatura“Albert Camus: el hombre, la obra, los surcos de la libertad”, que contó con la participación los expositores Cristophe Paradas, Delia Blanco, Pierre-Louis Rey, David Camus, Ylonka Nacidit Perdomo y Reynaldo Rafael Espinal.
Este homenaje al Nobel de la Literatura Albert Camus, fue organizado por la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), a través su Centro de Estudios de la Civilización Francesa y de la Francofonía, con la colaboración de la Embajada de Francia, la Alianza Francesa y la Asociación de Estudios Camusianos.
Durante tres días los seguidores del legado de Albert Camus tuvieron la oportunidad de honrar su memoria, tras 55 años de su muerte, y reflexionar sobre los aprendizajes que dejó este autor para interpretar las dudas e incertidumbres que aquejan al hombre en este siglo XXI.
El novelista Pierre Luis Rey explicó que Camus era un hombre de ideales y de polémica, con una visión del mundo muy adelantada a su época y citó una frase dicha por este en su discurso de agradecimiento al recibir el Premio Nobel de la Literatura en 1957, “en cierta época los hombres querían construir el mundo, hoy la principal preocupación es impedir que se derrumbe”.
Reynaldo Rafael manifestó que se ha puesto en evidencia el poder que tiene la literatura de movilizar fuerzas, energías espirituales y áreas esenciales del ser humano. “Un texto sin contexto es un pretexto” dijo, al referirse a que es necesario conocer el contexto del autor para poder comprenderlo. “Camus vivió los horrores del totalitarismo, lo que le hizo plantearse sobre el desafío de la muerte, fue un luchador y un combatiente. En el humanismo de Camus y en los valores que este defendió aun contra la amenaza de las utopías hace prevalecer el valor del ser humano sobre cualquier cosa”, expresó.
David Camus, nieto de Albert Camus, expuso sobre la posición de su abuelo ante las religiones: “Si hay una religión en mi abuelo esta era una religión sin iglesias. El primer rechazo que el plantearía a una religión seria el hecho de que las religiones dividen.”
Los tres días de Albert Camus:
El primer día se ofrecieron dos conferencias, la primera: Camus y el espíritu de rebelión, dictada por el novelista Pierre-Louis Rey. En su intervención hizo referencia al pensamiento rebelde que caracterizó a Camus y aseguró que éste personaje “es el espíritu de la rebelión”. Sin embargo, aclaró que aunque Camus era rebelde nunca se extralimitó hacia la violencia, sino que más bien fue un revolucionario que estuvo comprometido con la lucha de su época.
La segunda conferencia, impartida por el psicólogo Cristophe Paradas fue El silencio de la madre y las rebeliones solares del infantil camusiano. “Para Camus el fin no justifica los medios. En su obra toma como ejemplo al deporte y resalta que este nos enseña a cuidar nuestro cuerpo, a respetar al otro e intentar ir más allá de nuestros límites; para él toda rebelión debe tener límite. Camus no era un anarquista y aunque tenía simpatía por la libertad nunca fue cómplice de la violencia”, manifestó Paradas.
El segundo día los expositores Sophie Bastien, Reynaldo Espinal, Delia Blanco y David Camus analizaron la estética teatral, el pensamiento filosófico y los desafíos de la obra de Camus. David Camus aclaró que el teatro era uno de los lugares donde su abuelo se sentía más feliz. “Algo que el siempre decía era: Siempre encontraras muchas razones para no ser feliz, en el hambre y la miseria, pero ser infeliz no resuelve esos problemas, por eso es difícil ser feliz cuando se conoce la miseria del mundo. Todos merecemos la felicidad, todos podemos ser felices” dijo.
El tercer día culminó con un conversatorio en el Café Filo de la Terraza de La Biblioteca Juan Bosch, “Leer Camus frente a los desafíos del siglo XXI”, que sirvió para recopilar los aprendizajes e impresiones compartidas entre los participantes durante los días de reflexión.