¿CHOQUE O DÍALOGO ENTRE CIVILIZACIONES?

Por Carlos Segura *

Entre el Occidente cristiano y el Islam existe un lazo íntimo, que corresponde analizar a los especialistas, historiadores, sociólogos y antropólogos y contraponer a la tesis del choque entre civilizaciones sostenida por Bernard Lewis y Samuel Huntington.

La tesis del choque entre civilizaciones, de la supuesta división cultural entre el Occidente cristiano y el Islam, comúnmente atribuida a Samuel Huntington, fue en realidad originalmente presentada por Bernard Lewis , quien en 1957 descubre la brillante idea” de que “los resentimientos actuales de los pueblos del Medio Oriente se comprenden mejor cuando los percibimos, no como conflictos entre Estados y naciones, sino como un choque entre dos civilizaciones, que comienza con el despliegue de los árabes musulmanes hacia el Oeste y su conquista de Siria, África del Norte y la España cristiana.

El gran debate, como lo llamaba Gibbon, entre el Islam y el Cristianismo prosigue con la contraofensiva cristiana de las cruzadas y su fracaso, luego con el empuje de los turcos en Europa y feroz combate por quedarse allí y su repliegue. Después de un siglo y medio, el Oriente musulmán sufrió la dominación del Occidente, dominación política, económica y cultural, hasta en los países que no han conocido un régimen colonial” … (traducción libre del francés de CS).

Esta controversial tesis, popularizada por Samuel Huntington desde 1993 , ha sido retomada con fuerza luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington. Desde entonces, asistimos a una considerable ampliación del discurso y de prácticas tendentes a acreditar esta tesis del conflicto, del choque entre la civilización occidental y otras civilizaciones, en particular la civilización musulmana, presentadas como dos entidades impermeables una a la otra y fundamentalmente enemigas. Los atentados del 11 de marzo de 2004, en Madrid y del pasado 7 de julio, en Londres, vienen a echarle más leña al fuego.

Contrariamente a las ideas de Bernard Lewis y Samuel Huntington, existe entre ambas civilizaciones un lazo íntimo, que corresponde analizar a los especialistas, historiadores, sociólogos y antropólogos y contraponer a la tesis del choque entre civilizaciones.

Más de un milenio

Un breve recorrido histórico de lo que ha acontecido en el Mediterráneo durante más de un milenio nos muestra que las relaciones entre las dos civilizaciones han sido mucho más pasibles que las que han sostenido los pueblos y los Estados de la Europa Cristiana. Ciertamente, en el curso de los dos últimos siglos el Oriente ha sido escenario de guerras de conquistas y de movimientos de liberación nacional, pero en su conjunto la violencia desplegada ha sido de baja intensidad, comparada con la rabia destructiva de las beligerancias occidentales en el curso de las dos guerras mundiales.

Esta manera de abordar la historia exige ciertamente un cambio metodológico, que deje de verla esencialmente como una sucesión interminable de antagonismos y de guerras (dimensión siempre puesta en primer plano tal vez por el hecho de que la violencia ha estado al origen de las grandes formaciones políticas) y privilegiar otro enfoque que, sin negar los conflictos, esté más acorde con las aspiraciones de paz y de progreso de la humanidad, poniendo en primer plano el diálogo entre culturas y civilizaciones y la búsqueda de elementos que permitan reescribir la historia desde este ángulo.

Reiteramos que las relaciones entre las dos riveras del Mediterráneo no han estado exentas de brutalidad y de violencia, pero de manera general ambos espacios han vivido bajo el modo de la influencia recíproca y del diálogo. En esta relación, cada uno, según la época, ha jugado su rol de profesor o de alumno, adaptando a sus respectivos espacios las innovaciones que en el orden de la ciencia, la técnica, la cultura, mejor corresponden a sus necesidades y aspiraciones.

La ola de terrorismo que conocen hoy algunos países del mundo musulmán, al igual que la que conocieron en el pasado reciente otras regiones del mundo, incluyendo la propia Europa cristiana, debe ser considerada como lo que es: un crimen, una locura mortífera. “Matar inocentes en nombre de una pretendida causa justa no ha sido nunca defender una justa causa, sino simplemente matar inocentes” , señala con justeza Ignacio Ramonet en un reciente articulo.

El terrorismo es pues una perversión de grupos estructuralmente marginales, un desprecio de valores universales que de ninguna manera puede estar inscrito en la matriz de la civilización musulmana y de ninguna otra civilización.

Mensajes

El Corán, libro fundador de la civilización musulmana, al igual que la Biblia, está lleno de mensajes de paz, perdón, amor y tolerancia. Si bien es cierto que por momento la bestialidad humana ha transformado estos valores universales en odio, muerte, destrucción, exclusión, confrontación, este no es ni debe ser el motor que impulse la marcha de la humanidad.

El diálogo entre culturas y civilizaciones, por el contrario, si es un motor de paz y de progreso, permitiendo la difusión de innovaciones producidas en marco de cada una de ellas y a la perfección del genero humano en su conjunto, en su inacabado proceso de humanización.

Más que un ejercicioo intelectual, el diálogo entre cultura y civilizaciones es una necesidad, tal vez la única salida posible. Los trágicos acontecimientos de los Estados Unidos, de España y lo ocurrido el pasado mes de julio en Inglaterra nos obligan a interrogarnos sobre el porvenir de la humanidad.

Hoy más que nunca se hace necesario promover la comprensión y el diálogo entre culturas y civilizaciones, poniendo en primer plano una concepción de de la relación entre ellas que de su espacio a la alteridad, al reconocimiento del otro y su diferencia.

Acciones

En el curso de los últimos años han sido numerosas las acciones en ese sentido. En efecto, el 4 de noviembre de 1998 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclama el año 2001 “Año de las Naciones Unidas por el Diálogo entre Civilizaciones”, acogiendo así la propuesta del presidente de la República Islámica de Irán, Seyyed Mohammed Khatami, de que en el contexto de la mundialización se requería de un instrumento de comprensión y de acercamiento entre los pueblos, de un diálogo entre culturas y civilizaciones.

En el 2000, la Asamblea General adopta la resolución 55/23, que establece el calendario de actividades a ejecutarse durante el “Año de la Naciones Unidas por el Diálogo entre las Civilizaciones.

La UNESCO, organización comprometida con el desarrollo de una cultura de paz, ha hecho del diálogo entre culturas y civilizaciones uno de los principales objetivos de su estrategia a mediano término y en ese sentido son muchas las acciones que ha desarrollado en el curso de los últimos años, pero por razones de tiempo nos limitaremos a señalar tan solo los principales instrumentos normativos que ha preparado.

En efecto, en octubre del 2001, la 31 Conferencia General de la UNESCO proclama la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural que dota a la comunidad internacional de un importante instrumento normativo para afirmar su diversidad cultural y recordar que esta es parte de la humanidad misma. Esta Declaración constituye además un paso hacia una convención que establezca derechos a la particularidad del hecho cultural.

Es hacia ese objetivo que nos acercamos hoy. La UNESCO tiene ya preparado un proyecto de Convención sobre la Protección de la Diversidad de Contenidos Culturales y de las Expresiones Artísticas que será sometido a la consideración de 33 Asamblea General, a celebrarse en octubre del año en curso. Esperamos que los países miembros den masivamente su apoyo a este nuevo instrumento, destinado a crear un contexto favorable al diálogo entre culturas y civilizaciones y a la edificación de la paz.

*El autor es sociólogo; actualmente ocupa el cargo de ministro Consejero de la Delegación Permanente de la República Dominicana ante la UNESCO, en París.

* Carlos Segura es sociólogo, actualmente ocupa el cargo de Ministro Consejero de la Delegación Permanente de la República Dominicana ante la UNESCO , Paris, Francia.

Bernard Lewis es un académico británico instalado en los Estados Unidos desde 1974, quien luego del ascenso a la presidencia de George W. Bush, pasa a ser un escuchado consejero de la Secretaría de Defensa.

Bernard Lewis, Islam, Cuarto, Gallimard, París, 2005, p. 55.

Ver Samuel Huntington, The Clash of Civilizations and Remaking of World Order, Simon & Schuster, 1996

Ignacio Ramonet, « Londres, Bagdad », Le Monde Diplomatique, agosto, 2005, p.25)

 

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