De Kyoto a República Dominicana:
Una asignatura pendiente

*Por Quirilio Matos Batista

Ilustracion Claves del MundoEl día 17 de diciembre terminó en Buenos Aires, Argentina, la X Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, siendo éste el último de estos eventos anuales antes de que entre en vigencia el Protocolo de Kyoto el próximo el 16 de febrero de 2005. Con la firma de Rusia del Protocolo de Kyoto 1 y su próxima entrada en vigor, se inicia una nueva era en la defensa del medio ambiente y sus implicaciones ecológicas. Aunque en nuestro país, aún con la creación de la Secretaria de Medio Ambiente, el control de industrias contaminantes sigue siendo una asignatura pendiente, no por ello, es menos importante reflexionar sobre las implicaciones de acuerdos como éste a nivel global 2.

El 17 de diciembre de 1997, 36 países industrializados firmaron en Kyoto un acuerdo internacional de protección al medio ambiente. El documento tenía como principal objetivo la reducción global de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 5,2% respecto a los niveles registrados en 1990 3. Controlar y restringir las emisiones de GEI es vital, ya que éstos gases se acumulan en la atmósfera y favorecen que la radiación solar y el calor de la Tierra no se disipen hacia el espacio exterior, sino que atraviesan la capa de ozono y ocasionan un irremediable aumento de la temperatura global del planeta.

Apenas 10.000 palabras contiene el acuerdo institucional más importante sobre cambio climático. El propósito es reducir la dependencia de la economía mundial del consumo de combustibles fósiles -petróleo, gas y carbón- cuyo impacto en el medio ambiente ha alterado el clima y, con ello, la biosfera y la biodiversidad. El Protocolo incluye seis gases: gas carbónico (CO2), metano, óxido nitroso, hidro-fluoro-carbonos, per-fluoro-carbonos, y hexafluoruro de sulfuro. Según la propuesta inicial de 1997, los países firmantes debían tomar como referencia sus emisiones en dicho año y lograr que en el plazo que va de 2008 a 2012 esas emisiones descendieran un 5,2% por debajo de las registradas en 1990. En la Cumbre de Bonn ese límite se ha fijado en un 1,8%, ya que de lo contrario se corría el riesgo de que el Protocolo no se ratificara.

El espaldarazo definitivo al Protocolo de Kyoto se lo ha dado la VI Cumbre Climática, conocida como Cumbre de Bonn, que se celebró entre los días 16 y 27 de julio de 2001. Desde que en marzo de ese año el recién elegido presidente George W. Bush decidiera romper unilateralmente el compromiso que su país 4, Estados Unidos, había firmado en 1997, el peligro de que el Protocolo no se ratificara se tornó muy serio. Pero tras Bonn, la administración Bush se ha quedado sola en el panorama internacional, ya que los otros países más renuentes a suscribirlo -el llamado “grupo paraguas”: Canadá, Rusia, Ucrania, Nueva Zelanda, Noruega, Islandia, Australia y Japón- terminaron asumiéndolo.

En 2002 la Unión Europea ratificó el Protocolo, y la ratificación por parte de Rusia este año permite la entrada en vigencia del acuerdo, ya que con su inclusión se consigue lo pactado en 1997: el respaldo de un mínimo de 55 países, cuyas emisiones constituyeran en 1990 el 55 por ciento de la polución global.

Los “trucos”

El Protocolo permite a los estados desarrollar estrategias que si no fuera por la seriedad que esconden resultarían verdaderamente bufonas. Una de ellas es que se puede “comprar” aire caliente. Kyoto asigna a cada país una cuota de emisiones límite y, así, hay estados como Rusia que gestionan cuotas superiores a lo que de verdad van a emitir, con lo que otro país puede comprar sus excedentes.

El otro modo de hacer “embeleco” consiste en plantar árboles con los que equilibrar la cantidad de emisión permitida. Se potencian los sumideros de carbono (superficies forestales que absorben gases contaminantes de la atmósfera) y los países intentan no alterar sustancialmente sus hábitos de quema de combustibles fósiles a cambio de incentivar actividades forestales o agrícolas. Estas prácticas han sido y son denunciadas por organizaciones ecologistas internacionales, que confiaban en que con la redacción definitiva de la Cumbre del Clima de 2002 fueran eliminadas, pero no ha podido ser posible ni siquiera en la celebrada en Buenos Aires.

Para la República Dominicana, igual que para muchos otros países en desarrollo que poseen potencial turístico, sus recursos son tesoros que hay que cuidar, proteger y mimar. Estos cambios climáticos afectan a todo el globo terráqueo, por tanto, nadie debe verlos como un problema de “otros”. No se puede ser indolentes con las industrias y grupos de intereses que creen estar por encima de las leyes, y a los cuales les preocupa más su estabilidad económica que la preservación de los recursos naturales, que son patrimonio de todas y todos.

La Academia de Ciencias ha advertido que es casi imposible iniciar un proceso de rescate de los ríos Ozama , Isabela y Haina, mientras cientos de industrias continúen lanzando impunemente desechos químicos en sus aguas, violando la ley 6400, promulgada hace 4 años.

¿Cómo queremos vivir de forma más sana, evitar epidemias, hablar de desarrollo sostenible, mientras no seamos conscientes del destrozo ecológico que estamos propiciando o aceptando con nuestra omisión?

Los niveles de contaminación y hacinamiento que han alcanzado las márgenes de los ríos dominicanos impactan severamente en la salud de sus pobladores, situación que se agrava con el paso del tiempo y que tiene que ver proporcionalmente con la concentración industrial, que ha crecido sin un plan previo de ordenamiento urbano o controles ambientales 5. Y es que la contaminación del suelo es uno de los principales problemas que afectan a nuestra isla; debido, sobre todo, a la acumulación de desechos sólidos en lugares inadecuados y sin tratamiento, y también del transporte y almacenamiento inadecuado de aceite y combustibles, y la falta de un sistema sanitario.

La insalubridad pasa factura y colapsa el ya precario sistema de salud que tenemos y, además, se refleja en los índices educativos. Es alarmante la alta incidencia de personas que padecen de enfermedades respiratorias, gastrointestinales y de la piel, producto de la contaminación, de una contaminación que estamos a tiempo de frenar, con fuerte voluntad política y social, y con el concurso de todo los sectores públicos y privado que quieran unirse a este imperioso proyecto.

Energías renovables

Al tiempo que los Estados y los Organismos Internacionales determinan y toman conciencia de la inmediata necesidad de legislar y asumir medidas para hacer frente al efecto invernadero, las organizaciones ecologistas ( Greenpeace , GreenFacts , International Policy Network, World Wildlife Fund , etc.) proponen que se incentive y premie el uso de fuentes de energía renovables: biogás, gasificación de biomasa procedente de productos forestales y residuos agrícolas, cocinas y estufas eficientes, geotérmica para calor y electricidad, sistemas fotovoltaicos, pilas de combustible renovable, micro y mini-hidráulica de menos de 10 MW, calor por solar térmica, electricidad solar térmica, cocinas solares, energía de las olas, turbinas eólicas, bombeo eólico. También impulsan la concienciación del consumidor para optar por tecnologías ambientales: electrodomésticos y equipos industriales eficientes y más respetuosos con el medio ambiente.

A esa exhortación de toma de conciencia y de utilización de equipos y productos que respeten el medio ambiente, debemos unirnos desde nuestra República Dominicana. Tenemos una isla maravillosa, paradisíaca y con muchos recursos, por eso es hora de tomar en serio el cuidado serio y apoyado en leyes ambientales supervisadas y actualizadas constantemente de la patria que nos han legado.

Se hace necesario un plan de gestión ambiental para toda empresa, exigiendo ajustes a las normas nacionales e internacionales: una planta de tratamiento de aguas servidas, la aplicación de la red de alcantarillado, filtros y chimeneas para todas las industrias, dragado de lagunas contaminadas y desalojo de los barrios asentados en cañadas. También el traslado de las industrias más contaminantes, la instalación de un sistema catalizador para los vehículos, acondicionamiento de vertederos municipales y la clausura de los vertederos no autorizados, así como el mejoramiento del sistema de recogida de basura. Así mismo, se hace ncesaria la búsqueda de sistemas alternativos de energía.

No podemos explotar los recursos renovables y no renovables irresponsablemente y sin conciencia, pues las futuras generaciones esperan recibirlos y nosotros tenemos el deber de administrarlos con responsabilidad. Como ha dicho el director de asuntos climáticos de Greenpeace, Bill Hare, “el Protocolo de Kyoto es sólo un modesto comienzo del compromiso de reducir las emisiones mundiales de gases, que debe ser mayor. Aún debemos recorrer un largo camino".

*El autor es licenciado en Filosofía-Teología Moral

Text Box: Términos clave para entender el Protocolo:    Gases de efecto invernadero: Causantes del cambio climático en la atmósfera. Los gases citados en el Protocolo son seis, entre ellos el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso. Su nombre se debe a que aprisionan el calor cerca de la superficie terrestre.   Sumideros: Árboles y bosques que absorben el dióxido de carbono de la atmósfera terrestre.   Mecanismos de flexibilidad: Son los «instrumentos» dictados por el Protocolo para la reducción de las emisiones asignadas a cada Estado.   «Grupo Paraguas»: Liderado por EEUU, son los países que se han puesto en contra de la ratificación del Protocolo.   AOSIS: Siglas que engloban al grupo de países insulares que más insistentemente han reclamado la reducción de gases contaminantes. Kiribati o Las Maldivas aseguran que el crecimiento del nivel del mar provocado por el cambio climático les llevaría a la extinción.   G-77+China: Grupo formado por 132 estados en desarrollo exentos de llevar a cabo las reducciones impuestas en el Protocolo. Dentro de estos países se encuentran la mayoría de estados africanos, uno de los más sensibles al cambio climático.   IPCC: El Panel Intergubernamental del Cambio Climático es un informe elaborado por más de un millar de científicos y expertos de todo el mundo. Sirvió de punto de partida para las negociaciones de Bonn.   LULUCF: Actividades permitidas por el Protocolo sobre el uso de la tierra y medidas de reforestación que aumentan la capacidad de absorción del dióxido de carbono.   Cumbre de La Haya: Precedente de la Cumbre de Bonn. En ella los bloques fueron incapaces de llegar a un acuerdo sobre el Protocolo.

1El presidente ruso, Vladimir Putin, rubricó el miércoles 17 de noviembre de 2004 la ley ratificatoria del Protocolo de Kyoto, aprobada en las últimas semanas por las dos cámaras del Parlamento ruso, la Duma y el Consejo de la Federación.

2 Cf. FAO, El Protocolo de Kyoto y el Mecanismo para un Desarrollo Limpio. Nuevas posibilidades para el Sector Forestal de América Latina y El Caribe , Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, 1999.

3Protocolo de Kyoto , Art. 3, 7. Cf. http://unfccc.int/files/essential_background/kyoto_protocol/application/pdf/kpspan.pdf

4 EE. UU. se resiste a firmar, aún cuando existe u n documento del pentágono norteamericano que advierte al presidente de los Estados Unidos que los cambios climáticos abruptos y repentinos podrían llevar al planeta al borde de la anarquía.

5 Cf. A. Peguero , La contaminación afecta la salud de lo residentes en Haina , Listín Digital, Sección “La República”, Domingo 19 de Diciembre del 2004.

 

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