Deporte: Un impulso al desarrollo social

Por Milton Pinedo*

Ilustracion Claves del MundoEl deporte, espectáculo humano por excelencia, es reconocido principalmente por las proezas que realizan los atletas y por los beneficios económicos o de imagen derivados de su práctica. Sin embargo, esta disciplina posee otra serie de características que no han sido aprovechadas lo suficiente como una posibilidad para impulsar el desarrollo social. El deporte se encuentra vinculado en forma directa a la educación y representa un aporte indiscutible a la formación y al desarrollo de los individuos. De igual manera, su práctica es, sin duda, un elemento que contribuye a la salud pública. Por otra parte, opera como una efectiva herramienta de inclusión, participación e integración de las comunidades y finalmente, es un medio fundamental para el desarrollo de valores cívicos y cultura de paz.

En nuestro país, el deporte ha tenido como actividad prioritaria el espectáculo. Encontramos su valor como elemento para el desarrollo social relegado a una mínima expresión. Reconociendo que el principal reto como nación es la superación de las desigualdades sociales, enmarcadas en una crisis económica y social con altos índices de delincuencia juvenil, la prioridad por el deporte debe ser ponderada y su poder como instrumento de desarrollo social y medio de combate a la pobreza merece ser revalorizado.

En el ámbito internacional, la vinculación entre los programas en favor de la disminución de la pobreza y el deporte han sido modernizados. Actualmente, la ONU reconoce que para aprovechar el potencial enorme de esta práctica como una herramienta para el desarrollo, es esencial trabajar con los gobiernos, las compañías privadas, las organizaciones deportivas y todo aquel que cuente con los medios y la voluntad para ponerlos en juego.

En este sentido, entre octubre de 2002 y abril de 2003 se elaboró el informe “Deporte para el Desarrollo y la Paz: Hacia el Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio”, que se ocupa de cómo el deporte se utiliza para afrontar la pobreza y mejorar la vida de los niños y niñas y de las comunidades.

Además, en noviembre de 2003, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó una resolución sobre el papel del deporte como medio para promover la salud, la educación, el desarrollo y la paz.

Aunque estos conceptos sólo parecen aplicarse a países como el nuestro, hay experiencias muy notables de como las políticas de inserción social francesas, por ejemplo, aportan algunos elementos originales que sitúan al deporte en primer plano como instrumento de política social.

Bajo estas consideraciones, no es admisible que el deporte dominicano continué sin valorizar el capital social que representa esta disciplina en el ámbito escolar; las redes deportivas olímpicas formadas por asociaciones, ligas y clubes; las comunidades organizadas u otras entidades asociativas, que representan canales abiertos hacia la promoción de valores cívicos, de colaboración y cohesión entre sus componentes y el resto de la población.

Trascender el espectáculo

Si el deporte nacional no trasciende el marco del espectáculo, considerado como necesidad humana de segundo orden, y no logra colocarse en la agenda de prioridad de discusión como uno de los elementos de lucha contra la pobreza, disminuirá lentamente su valor como instrumento de desarrollo social, por lo cual su aporte presupuestario será cada vez menor y acusaremos menos desarrollo deportivo, con el consiguiente circulo vicioso.

Las razones de esta concepción están basadas en que hasta el presente, la acción estatal se ha concentrado en la construcción de instalaciones deportivas y en la transferencia de recursos hacia una minúscula parte de la sociedad; en lo que algunos autores de sociología del deporte, llaman una “privatización injusta”, dando lugar con ello a una de las acciones gubernamentales de mayor inequidad en la sociedad dominicana.

Es por eso que no se puede esperar más. Las acciones del deporte que propician el desarrollo social -deporte escolar, recreación comunitaria, deporte de inserción, deporte rehabilitador, actividad física, salud y otras modalidades- no deben ser proyectos coyunturales, sino parte de una política deportiva cuyo principal propósito es realizar acciones que contribuyan a fortalecer la lucha contra la pobreza.

Para lograrlo, la sociedad deportiva nacional debe comprender que es necesario un equilibrio entre inversión para el deporte de rendimiento y la inversión para el deporte como medio de desarrollo social y de combate a la pobreza. Es el momento de que los discursos se conviertan en instrumentos viables y después en hechos.

*El autor es presidente de la Federación Dominicana de Medicina Deportiva y miembro del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico.

 

Envíelo

[Página Principal Funglode ] [Volver Claves del Mundo]