|
Una gran oportunidad para la democracia
Por Natasha Despotovich*
Si los ciudadanos no disponen de los conocimientos, aptitudes cognitivas y de participación, así como virtudes cívicas y disposiciones democráticas, el derecho garantizado por los acuerdos internacionales y constituciones nacionales permanece desgraciadamente a nivel de posibilidades no ejercidas y oportunidades fallidas
La Carta Democrática Interamericana, firmada por 34 países de las Américas en septiembre de 2001 y que representa la piedra angular para el fortalecimiento de la democracia en el Hemisferio Occidental, estipula lo siguiente: “La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia. Promover y fomentar diversas formas de participación fortalece la democracia.” Sin embargo, la realidad es que este derecho y la responsabilidad de ejercer la democracia se quedan en el marco de ilusiones irrealizables. Si los ciudadanos no disponen de los conocimientos, aptitudes cognitivas y de participación, así como de virtudes cívicas y disposiciones democráticas, el derecho garantizado por los acuerdos internacionales y constituciones nacionales permanece desgraciadamente a nivel de posibilidades no ejercidas y oportunidades fallidas.
La educación cívica es responsabilidad de todos: el sector público, el privado y las organizaciones no-gubernamentales. Se imparte y ejerce a nivel oficial, no oficial, en la casa, en los vecindarios, en las comunidades, en el lugar de trabajo y en cualquier situación fortuita dentro de una sociedad. La cultura cívica no es un manifiesto teórico ni una demostración circunstancial en tiempos de elecciones, ni puede limitarse a un curso o seminario ocasional: es una práctica constante, un modus vivendi y modus operandi , una actitud asumida en cuanto a la convivencia en una sociedad.
Para que los ciudadanos puedan participar con criterio, habilidad y relevancia en la vida democrática de un país deben disponer de varios elementos. Primero, los conocimientos sobre la misma democracia, el gobierno democrático y la sociedad democrática. Deben conocer la Constitución y las instituciones del gobierno democrático y de la sociedad civil. También deben estar informados sobre los acontecimientos nacionales e internacionales, ideas y tendencias existentes en el país y en el mundo. Necesitan conocer experiencias y prácticas de otros países para poder analizar y evaluarlas de manera comparativa.
Crucial
Pero aún siendo un prerrequisito indispensable, los conocimientos no son suficientes. Es crucial que los ciudadanos desarrollen las virtudes cívicas y disposiciones democráticas: compromiso con la justicia, prudencia, compasión, honestidad, tolerancia, respeto, autocontrol y fuerza moral son sólo algunas virtudes que necesitamos desarrollar y cultivar en los ciudadanos desde su más temprana edad.
Los conocimientos y las virtudes necesitan estar acompañados por habilidades. Las destrezas y habilidades se desarrollan y cultivan a través de prácticas diarias, en contextos diversos. Solamente por medio de una plena y enriquecedora integración de conocimientos, valores, disposiciones y habilidades, las personas podrán acceder a realizar su pleno derecho y responsabilidad en una sociedad democrática.
El comportamiento democrático debe desarrollarse y fortalecerse en lo cognitivo, lo afectivo y lo comunicativo. Otra forma de expresarlo es que la participación democrática es una cultura y no sólo conocimiento y técnica. La buena educación cívica necesita contenido, contexto y oportunidades para la expresión efectiva.
Ahora, la gran pregunta es ¿cómo podemos llegar a este estado ideal de ciudadanos informados, conscientes, involucrados, comprometidos y plenamente participativos? O, por lo menos, ¿cómo podemos ir acercándonos a él en la mayor medida posible? La respuesta parece ser desesperadamente sencilla y compleja: a través de una buena, amplia, integral y constante educación cívica, que abarque a todos los ciudadanos desde la primera niñez hasta su plena madurez, que involucre a todos los sectores, público, privado y organizaciones de la sociedad civil, y que integre los conocimientos teóricos con la práctica de valores y destrezas democráticas en foros y contextos diarios.
Los estudios realizados en los años 90 por la Asociación Internacional para la Evaluación de Logros Educativos (IEA, por su sigla en inglés) en 53 países llegan unánimemente a la conclusión de que la educación cívica debe ser “participativa, basada en contenido interdisciplinario, interactiva, relacionada con la vida, realizada en un ambiente no-autoritario, consciente de los retos que representa la diversidad social y, finalmente, construida con la participación de los padres, las comunidades, las organizaciones no gubernamentales y la escuela”.
Algunos ministerios de Educación, organizaciones sin fines de lucro como el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales (NDI por su sigla en inglés), Centro para la Educación Cívica (Center for Civic Education), Civitas Internacional, Taller Plaza Sésamo (Sesame Street Workshop), organismos internacionales como UNICEF, UNESCO o la OEA (a travé s de su Unidad para la Promoción de la Democracia y la Unidad de Desarrollo Social y Educación) trabajan de manera incansable y coordinada en el área de educación cívica. A partir de los años 90 este tema está recibiendo un creciente apoyo y mayor atención y se han ido creando redes de colaboración e intercambio entre instituciones afines a nivel global.
La más vieja
Aun así, una mayor conciencia sobre la importancia de la educación cívica y la gran oportunidad que representa para el restablecimiento de la fe y del compromiso del ciudadano con el futuro de su país está muy lejos de haberse alcanzado. Basta con señalar que en la democracia constitucional más vieja del mundo, Estados Unidos, nada más un 25% de estudiantes tienen conocimientos y habilidades necesarias, y menos de un 15% de los maestros recibe el entrenamiento adecuado en la materia.
Hasta que todos los sectores de la sociedad y de nuestra comunidad hemisférica no lo asuman como un tema transversal, compartido entre todos en su conjunto, su incorporación va a ser lenta y de resultados limitados.
Parte del currículo
La educación cívica debe formar parte del currículo nacional y sus valores deben estar incorporados en todas las materias. La escuela debe ofrecer oportunidades para su ejercicio en la misma práctica del sistema organizacional escolar. La lectura crítica de periódicos así como el análisis de noticias emitidas por los demás medios de comunicación pueden enriquecer sustantivamente el nivel de conocimiento y las aptitudes de los estudiantes para organizar, interpretar, explicar y evaluar información e ideas. El aula puede convertirse ocasionalmente en un lugar de simulacros de procesos democráticos. La comunidad puede ofrecer numerosas posibilidades de ejercicio democrático para los jóvenes y para el beneficio de todos sus miembros. Las asociaciones, clubes y demás espacios de desarrollo de actividades extra-curricurales representan lugares idóneos para el cultivo de ciudadanos informados, responsables y efectivos que piensan, sienten y actúan de acuerdo con los valores y principios democráticos.
Las organizaciones no gubernamentales tienen la capacidad de promover e implementar programas de educación cívica complementarios a la educación formal, con énfasis especial en las poblaciones marginadas.
Hay que educar a los niños desde el momento en que se integran en el sistema escolar y a los profesores para que puedan impartir las clases con mayor seguridad y soltura, uniendo el contenido a la metodología apropiada. La educación para la democracia debe ser parte del programa universitario recibido por los futuros maestros, así como un complemento de formación profesional.
A través del desarrollo de conocimientos, actitudes, valores, destrezas y prácticas democráticas podemos devolverles a los ciudadanos el poder y la capacidad de decidir y repercutir en las decisiones sobre el futuro de su país, su destino y el de sus conciudadanos. Este trabajo debe ser mancomunado, organizado y proyectado a corto, mediano y largo plazo .
*La autora es directora ejecutiva de la Fundación Global Democracia y Desarrollo en Estados Unidos.
REFERENCIAS
1.Carta Democrática Interamericana, http://www.oas.org/charter/docs_es/resolucion1_es.htm
Center for Civic Education, http://www.civiced.org
Civitas International, http://www.civnet.org/civitas/civitas.htm
Gibson, Cynthia, Meter Levine, and Others “The Civic Misión of Schools”, New Cork, CArnegie Corporation, 2003, http://www.civicmissionofschools.org/
McPike, Elizabeth, and Others “Education for Democracy”, Washington DC, Albert Shanker Institute, 2003, http://www.shankerinstitute.org
Niemi, Richard, and Jane Junn “Civic Education: What Makes Students Learn?”, New Haven, Connecticut, Yale University Press, 1998
IEA Civic Education Study, http://www2.rz.hu-berlin.de/empir_bf/iea_e.html
Estrategias y Programas para la Promoción de una Cultura Democrática a través de la Educación, por la unidad de Desarrollo Social y Educación (UDSE) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), http://www.oas.org/udse/espanol2004/formacioncivicafinal.doc .
9. Seminario sobre Educación en Valores y Prácticas Democráticas en el Sistema Educativo del Uruguay, http://www.oas.org/udse/espanol/documentso/montevideo.doc |
Bibliografía sobre Educación y Democracia
Por Aida E. Montero M., Directora
La democracia de los ciudadanos / Prefacio de Llorenc Gomis. -- Barcelona : Convenció Civica Catalana, 1998.
201 p. ISBN 84-339-2459-1. JN 8399 D383 1999
León, Luis de
Educación y democracia de cara al siglo XXI / Luis de León. -- Santo Domingo : Milenio, 1998.
186 p. JC 423 L579e 1998
Educación democracia desarrollo : Alianza entre gobierno y sociedad civil . -- Santiago de Chile : [s. n.], 1998. 58 p.
Villamán, Marcos
Educacion, democracia, ciudadanización y construcción de identidades nacionales / Marcos Villamán, Raymundo Gonzáles. -- Santo Domingo : Faculta Latinoamericana de ciencias sociales, 1996.
54 p. ISBN 84-921845-1. LC 92 V715e 1996
Aguerrondo, Inés Democracia y productividad desafíos de una nueva educación media en América Latina / Inés Aguerrondo...[ et. Al. ] -- Santiago : Oficina Regional de Educacón Media para América Latina, 1994.
123 p. ISBN 970-08-0055-5. LA 542 D383 1994
Educación de adultos y democracia / Elena Angulo...[et. al.] -- Madrid : Editorial Popular, 1990.
284 p. -- (Biblioteca de educación de adultos)
ISBN 84-7884-032-X. LC 5255 E24 1990
Seminario Internacional de Educación "Educación y Democracia" (6 : 26-28 de octubre 2001: Santo Domingo, República Dominicana)
VI Seminario Internacional de Educación " Educación y Democracia " -- Santo Domingo : [s.n.], 2001. CD F 00118
Capacitación cívica y electoral / Mariano Fiallos... [et al.] -- San José : Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), 1999.
197 p. -- (Cuadernos de CAPEL; 44)
ISBN 9977-778-46-X. JL 966 C961 N. 44
Urzúa F, Raúl
Cultura civica, desigualdad y equidad en Chile / Raúl Urzúa F. -- [s.l.] : Centro de Analisis de Politicas Publicas Universidad de Chile, 1995.
21 p. -- (Documentos de trabajo)
Putnam, Robert D.
Making democracy work civic traditions in modern Italy / Robert D. Putnam. -- New Jersey : Princeton University Press, 1993.
xv, 258 p. ISBN 0-691-03738-8. JN 5477 P989m 1992
The public purpose of education and schooling / Editores John I. Goodlad, Timothy J. McMannon. -- San Francisco : Jossey - Bass Publishers, 1997.
xvi, 178 p. LA 210 P976 1997
Dewey, John
Democracy and education : an introduction to the philosophy of education / John Dewey. -- New York : The Free Press, 1944.
iv, 378 p. ISBN 0-684-83-631-9. LB 875 D519d 1997
|