INDUSTRIAS CULTURALES
Generación de empleo y renta y desarrollo social


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Claves del Mundo recoge la opinión de cuatro expertos en torno al carácter estratégico de las industrias culturales en la generación de empleo y renta y en el desarrollo de la sociedad dominicana. Conforme a estos especialistas, que participaron en un panel organizado por el Centro de Estudios de la Cultura de Funglode, lo cultural permanece alejado y ajeno a los planes de desarrollo del país. Se trata de una apuesta por la dinamización de industrias como la audiovisual por un lado o las del turismo cultural y la artesanía por otro y un conjunto de propuestas y estrategias políticas para poner en la agenda de los programas de Estado.

Desarrollo y políticas para las industrias culturales dominicanas. El papel de las industrias culturales y su dinamismo en la sociedad contemporánea es el eje central del trabajo del sociólogo Carlos Santos, quien plantea la necesidad que tiene el país de hacer de las industrias culturales un sector dinámico, objeto de políticas culturales. El autor expresa que a pesar del impulso que dieron, en las últimas dos décadas, las ideas del desarrollo humano y el desarrollo sostenible, a la noción sobre la "Dimensión cultural del desarrollo", éstas pierden su eficacia en nuestro país. "Esto es debido a no encontrar desde el sector cultural vías concretas ni vínculos con los planes nacionales de desarrollo, trazados desde el Estado. Esta noción queda reducida a una argumentación retórica".

En opinión del miembro del equipo directivo del Centro de Estudios de la Cultura de FUNGLODE, hablar hoy de las industrias culturales y sus políticas, es más que referirse a la producción de bienes y servicios. "Es hablar de identidad, de derechos, de creación y de conocimiento; es hablar de educación y comunicación; de democracia, pluralismo y diversidad. Es hablar de soberanía; pero también de integración, no solo comercial, sino cultural. Es hablar además de tecnología e innovación; es hablar de equidad, de ética y cultura de paz, es hablar de la esfera pública, y por tanto, de ciudadanía. Es también hablar de multicultura y derechos culturales. En suma, es hablar del proceso cultural o mejor dicho, del desarrollo".

Sin embargo, asegura, el impacto en nuestro país de las industrias culturales, en sus aspectos económicos y culturales, son una gran incógnita. No se precisan de datos y estadísticas culturales confiables que permitan estudiar a profundidad su desarrollo. "Todavía desconocemos el aporte de dicho sector al PBI, lo cual constituye una verdadera herejía ante las doctrinas que abogan por su conocimiento como fundamento de las estrategias de políticas culturales".

PROPUESTAS

Carlos Santos realiza varias propuestas para promover las consolidación de las industrias culturales en la República Dominicana:

1. Las estrategias de políticas culturales deberán ser integradoras, orientadas de manera intersectorial.

2. La República Dominicana deberá abocarse a la realización de un diagnóstico sobre el sector de las industrias culturales y su impacto en la sociedad y la economía dominicana.

3. El sector cultural deberá promover su vinculación con el campo de las industrias culturales, lo cual significa establecer alianzas estratégicas con el sector empresarial nacional e internacional.

4. Debemos superar y ampliar los criterios de financiamiento de la cultura, que hoy en día se reducen a criterios fiscalistas o a la confusa idea del patrocinio. Hay que dotar al sector de una legislación cultural capaz de ampliar las fuentes de financiamiento.

5. Nuestra producción cultural debe insertarse positivamente en los mercados, sin que esto signifique pérdida o debilitamiento de la identidad.

6. En razón de nuestro nivel de desarrollo industrial y tecnológico, deberíamos explorar una estrategia inmediata para promover paralelamente las industrias culturales. Sería oportuno estudiar el concepto de "industrias creativas".

Medios electrónicos audiovisuales e industrial cultural: las cuentas dominicanas. El director de teatro y productor y realizador de televisión Etzel Báez parte de la idea del carácter estratégico de las industrias culturales en la generación de empleo y renta. Para Báez, el consumo y la producción de productos audiovisuales, por ser instrumentos de información y entretenimiento, se están constituyendo en las actividades culturales más importantes en el mundo. República Dominicana no escapa a esta realidad (se estima que la industria de medios electrónicos movió sobre los 8,000 millones de pesos en 2002) y sin embargo, las respuestas a los desafíos propuestos por el dinamismo tecnológico de la industria de medios electrónicos audiovisuales en el país - la base tecnológica, la organización empresarial, el control del mercado y la competitividad internacional de las empresas de esa industria- es "significativamente nula".

La industria audiovisual

Báez apuesta por viabilizar el surgimiento y desarrollo de una industria dominicana de audiovisuales, adoptando un modelo diferente al liberal norteamericano o al intervencionista europeo. Sus recomendaciones son:

  • La implantación de un sistema de incentivos gubernamentales para el nacimiento y supervivencia del audiovisual dominicano, pero sin que se limiten al subsidio de la producción cinematográfica.
  • Implantar un proceso y nivel de calidad técnica que posibiliten su acceso al público y aseguren fuentes autónomas de financiamiento.
  • Para conseguir fuentes de financiamiento es necesario que las actividades de distribución y exhibición participen de la producción.
  • Como fuente de financiamiento y promoción de público, se destacan las posibilidades y necesidades de mayor integración con la televisión.
  • Una de Ley de mecenazgo cultural, que debe estar considerada sobre el PIB de la cultura.
  • Debe consignarse la plena autonomía de la administración presupuestaria de estos recursos en beneficio de la sociedad, en términos pluralistas.
  • Debe reformarse la ley 41-00 para viabilizar y consolidar la industria cultural dominicana y que le permita ser un vector en su integración a otras industrias culturales de la región.

Cultura, turismo y artesanía. "En el momento actual no percibimos los avances vislumbrados. Lo cultural permanece alejado y ajeno a los planes de desarrollo. No hemos logrado incorporar la cultura en los planes de desarrollo ni en nuestra principal fuente de riqueza económica, el turismo, y tampoco le hemos puesto la debida atención a nuestras industrias culturales asociadas a este sector como son el turismo cultural, el ecoturismo, el turismo agrocultural y las artesanías". Sulamita Puig, ex directora del Instituto de Lengua y Cultura, arranca su exposición con esta afirmación para después detenerse en los aspectos concretos del turismo y la artesanía.

Para Puig, quien participa actualmente en el programa doctoral de Filosofía y Lenguaje de la Universidad Complutense de Madrid, una gran deformación sufrida por nuestro sector turístico es la de estar dirigido fundamentalmente hacia el turismo de sol y playa, prácticamente aislado de la vida cultural del dominicano, y de espaldas a las realidades, deseos y metas de las poblaciones más cercanas. "Es un turismo de ghetto", dice.

Por eso, según comenta, es necesario orientar "nuestro turismo hacia el turismo cultural a fin de que el mismo sea capaz de generar riqueza económica y bienestar social y sea una forma de preservar nuestra identidad y nuestros valores culturales, al tiempo que expandimos hacia el mundo nuestro perfil nacional". De esta manera, enfatiza, el turismo cultural puede revitalizar las viejas tradiciones y los componentes culturales y adaptarse a una nueva situación.

LA ARTESANÍA, VITAL

Dentro de ese marco, la artesanía ocupa un lugar de primera importancia. Esta industria representa una cuarta parte de las microempresas de los países en vías de desarrollo. "La artesanía se presenta como un factor idóneo, con efecto social multiplicador, que contribuye no sólo con la generación de empleos a corto plazo para suplir una demanda inmediata de productos artesanales sino, lo que es más importante, que hace partícipe de los beneficios del turismo a las comunidades, al tiempo que contribuye a afianzar nuestra identidad", asegura la autora.

La definición de una política nacional de artesanía dirigida a propiciar el desarrollo de un fuerte, variado y calificado sector artesanal que pueda cubrir la demanda local y al mismo tiempo exportar, crearía un importante espacio generador de divisas que ayudaría al equilibrio de la balanza de pagos del país. Pero también correría de la mano con la lucha en contra de la pobreza.

Tal y como enfatiza Puig, para promover el impacto de la artesanía, urge la necesidad de emprender una acción intersectorial coherente y concertada que refuerce sus vínculos con otros sectores del desarrollo, como son: turismo, medio ambiente, micro-empresas, educación, y que dé prioridad a proyectos y actividades artesanales que contribuyan al desarrollo sustentable. "Como ejemplo de este tipo señalo la importancia que reviste la inclusión en el currículo en los dos últimos años de la educación Media, la modalidad en Artes y específicamente en Artes Aplicadas, que con una acción concertada podría constituirse en el vivero de los artesanos dominicanos. La cooperación internacional, sobre todo con países de larga y vasta tradición artesanal, como México, Ecuador y Colombia, podrían contribuir mucho a la educación y entrenamiento de los actuales y futuros artesanos".

Retos para el desarrollo cultural. El historiador y geógrafo Bolívar Troncoso reflexiona acerca de la vinculación del turismo sostenible con lo cultural y asegura que en el área del turismo convencional o de sol y playa, son pocas iniciativas de sostenibilidad turística que han integrado algunas manifestaciones culturales a su oferta. En el caso del ecoturismo esta cantidad crece, ya que este grupo está formado por micro, pequeñas y medianas empresas.

Esta situación, subraya, es altamente preocupante cuando la economía del país se fundamenta en el sector turismo. "Es tiempo de que quienes toman decisiones en la política nacional se orienten por los técnicos en la materia".

Algunas de las propuestas del ex director de Ecoturismo y Medio Ambiente se centran en :

1º- La inserción del país al desarrollo del turismo sostenible es una realidad, aunque tímida, que no ha recibido una decisión política del sector público con los niveles de exigencia que demanda este nuevo modelo de desarrollo. La iniciativa de la Ley de fomento al desarrollo turístico para los polos de escaso desarrollo y nuevos polos en provincias y localidades de gran potencialidad, trató de serlo, pero su objetivo esencial fue desnaturalizado en el congreso y, por ende, la misión abortada.

2º- Este modelo es la alternativa más viable para integrar la cultura a la oferta turística, y con ello rescatar y valorar las manifestaciones culturales locales, además de concienciar la identidad nacional.

3º- Los países emisores de turismo, especialmente los desarrollados, están demandando oferta de producto turístico sostenible, y el Estado Dominicano no está dando la respuesta adecuada con decisiones políticas requeridas.

 

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