"Noción de desarrollo y políticas para las industrias culturales dominicanas"

Por Carlos Santos

Concepciones y superaciones

El surgimiento y evolución del Concepto "Dimensión Cultural del Desarrollo" ha sido fruto de un proceso reflexivo, acerca de las incongruencias del economicismo, aplicado a los asuntos relacionados con el desarrollo y la cultura. Empero, enfoques culturalistas lo hemos visto cohabitando con este último, en las concepciones sobre el desarrollo. Pensemos por ejemplo, en el primer documento de las Naciones Unidas en 1952, donde la idea del "progreso económico" no significaba solo la determinación de los fines económicos sino además, la imposición de una visión etnocéntrica, negadora de las diferencias culturales.1

Los resultados e ideas surgidas en la Conferencia General de la UNESCO, de Venecia en 1970, la cual trató sobre "los medios de contribuir al desarrollo cultural"; se verían concretados más tarde, en la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales realizadas en México, en 1982 (Mondiacult). Es en esta Conferencia intergubernamental, donde el concepto del desarrollo con "rostro humano" encuentra adeptos y cobra vigencia como consigna del desarrollo, ante la inminencia del proceso globalizador que se asomaba.

Las reflexiones en Mondiacult, a propósito de la cultura y el desarrollo, fueron contradictorias, puesto que los avances sobre la noción de "Desarrollo" obtenida en dicha Conferencia, no concordaban con la definición de "Cultura" emanada de la misma.2 Las criticas posteriores a dicho evento, señalan que la definición de cultura, consignadas en sus memorias, no tomaba en cuenta el "carácter dinámico de toda cultura, ni los intercambios e interacciones entre culturas".3 Por otro lado, deja de lado los procesos de mundialización y transformaciones tecnológicas, económicas y sociales múltiples.4

Sin embargo, Mondiacult aceptaba el carácter complejo, global y pluridimencional que posee el desarrollo. Pienso que esta Conferencia de México, evitando caer en el "determinismo económico", terminó asumiendo una visión "neoculturalita", escindiendo la economía y la cultura dentro de las concepciones sobre el desarrollo. Postura que no explica coherentemente, los procesos culturales de una sociedad compleja como la actual.

A pesar del impulso que dieron en las últimas dos décadas, las ideas del desarrollo humano y el desarrollo sostenible, a la noción sobre la "Dimensión Cultural del Desarrollo", esta noción pierde su eficacia en nuestro país debido a no encontrar, desde el sector cultural, vías concretas ni vínculos con los planes nacionales de desarrollo, trazados desde el Estado. Por cuanto esta noción queda reducida a una argumentación retórica dentro de los planes de desarrollo culturales nacionales.

A mediados de la década de los noventa, la cuestión de las políticas culturales se situó en una coyuntura distinta, ante todo, por las influencias del "Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo" de 1996, de la UNESCO. Nos viene esa necesidad de repensarlas y reencausarlas, bajo el requerimiento de una visión de totalidad. Las políticas culturales, ahora sólo serán concebidas, bajo el fenómeno de omnipresencia e interacción, característicos de la globalización, al interno de los procesos locales.

En nuestro país, dichas influencias y avances conceptuales, se evidencian en todos los documentos y planes, llevados a cabo desde 1997, hasta el presente. Sin embargo, posterior a la Creación de la Secretaría de Estado de Cultura, la situación se expresa con incongruencia. Se evidencian dificultades para materializar e incorporar, en términos prácticos, las nociones alcanzadas sobre el desarrollo cultural; así, como los nuevos aportes y orientaciones, que en políticas culturales se desarrollan en este nuevo milenio.

No negamos que entre las razones de tal situación puedan estar implicados factores de índole gerenciales. Pero considero que la misma responde fundamentalmente a factores conceptuales que impiden observar la nueva lógica del desarrollo y la configuración histórica establecida en la sociedad. Lo que conlleva a la adopción de posturas "neoculturalitas", que por acción u omisión, sitúa un marco operativo y conceptual fuera de la dialéctica entre economía y cultura. Con lo cual, reproduce y agrava la crisis del estado-nación en nuestro país. Pues dicha institucionalidad cultural, dadas estas limitaciones, no está respondiendo a la demanda societal del cambio y el desarrollo social. 5

Las Políticas Culturales y las Industrias Culturales

La relación entre economía y cultura está empujando hacia nuevos paradigmas de desarrollo. El papel de las industrias culturales y su dinamismo en la sociedad contemporánea, vienen a dimensionar el criterio de la cultura como base del desarrollo.

Recurrir a una definición de las industrias culturales, es un tanto dificultoso, frente a todo el proceso que queda implicado bajo su accionar. Pero considero que una definición operativa válida, es la aportada por Edwin R. Harvey, quien entiende que "... trata de actividades dedicadas a la producción y distribución hacia grandes públicos, tendentes a promover las obras creadas por las artes tradicionales y por nuevas formas de expresión cultural, en el contexto de los medios de reproducción, transmisión y recepción de bienes y servicios culturales que brindan la tecnología y la electrónica moderna."6

Hoy, hablar de las industrias culturales y sus políticas, es más que hablar de la producción de bienes y servicios. Es hablar de identidad, es hablar de derechos, es hablar de creación y del conocimiento, es hablar de educación y comunicación; de democracia, pluralismo y diversidad. Es hablar de soberanía; pero también de integración, no solo comercial, sino cultural. Es hablar además de tecnología e innovación; es hablar de equidad, de ética y cultura de paz, es hablar de la esfera pública, y por tanto, de ciudadanía. Es también hablar de multicultura y derechos culturales. En suma, es hablar del proceso cultural o mejor dicho, del desarrollo.

El impacto en nuestro país de las industrias culturales, en sus aspectos económicos y culturales, son una gran incógnita. No se precisan de datos y estadísticas culturales confiables, que permitan estudiar a profundidad, el desarrollo de las mismas en el país. Todavía desconocemos el aporte de dicho sector al PBI, lo cual constituye una verdadera herejía ante las doctrinas que abogan por su conocimiento, como fundamento de las estrategias de políticas culturales.

Hoy el sector de las industrias culturales contribuye significativamente al crecimiento económico y al PBI, "Para algunos países en lo que se cuenta con esta información, el aporte al PBI se sitúa en un rango que va desde un poco menos del 1% del PBI en los países más pobres a algo más del 6% en los países más ricos." Lo cual nos ofrece un parámetro de lo que podría ser el aporte de las industrias culturales al PBI dominicano.7

La falta de concreción de las políticas culturales para con este sector, acontece además, porque todavía se conciben las políticas culturales circunscritas a la idea de un "sector cultural" tradicional. En que la cultura sólo se realiza en los espacios públicos. Obviamente, sabemos que el impacto de las industrias culturales ha cambiado esta realidad cultural. Ahora acontece que la cultura también se realice en la esfera privada.8

Considero que cualquier política cultural en la República Dominicana, estará condenada al fracaso, si no advierte de estos cambios y, si no reconoce que " ... la actividad cultural ha adquirido una entidad como sector económico"9.

Por cuanto el sector cultural tiene que diseñar políticas hacia las industrias culturales, capaces de sintetizar los procesos industrial involucrados, como aquellos ideológicos y culturales contenidos en ellas.

Conclusiones

Para terminar, permítanme, dado el limitado espacio de que dispongo, enumerar algunos criterios, a modo de conclusión y propuestas, para hacer de las industrias culturales un sector dinámico, objeto de políticas culturales:


1. En la República Dominicana debemos superar las concepciones acerca del desarrollo, a través de una noción amplia que permita entender desde una perspectiva de totalidad el proceso societal, que vivimos.

2. La vinculación entre economía y cultura, no es una simple relación, en el estrecho criterio del sector cultural dominicano, sino ante todo, una matriz socio histórica que hace de la cultura una entidad económica.

3. Las industrias culturales hoy, son el "corazón" de la sociedad y la cultura contemporánea; debido a los cambios tecnológicos y postmodernos que inciden en nuestros patrones de consumo y culturales.

4. Las estrategias de políticas culturales deberán ser estrategias de desarrollo de carácter integrativas, orientadas de manera intersectorial, dada la naturaleza y complejidad del sector de las industrias culturales.

5. La República Dominicana deberá abocarse a la realización de un diagnostico sobre el sector de las industrias culturales, así como de su impacto en la sociedad y la economía dominicana. La obtención de indicadores culturales, es una labor imprescindible para establecer metas y objetivos concretos. Y confirmar que la contribución del sector cultural al PBI, resulta ser más de lo que uno se imagina, como ha señalado la UNESCO.

6. El Sector Cultural deberá promover su vinculación con el campo de las industrias culturales, no importa lo incipientes que sean, para superar la visión de inorganicidad con el sector cultural. Lo cual significa establecer alianzas estratégicas con el sector empresarial nacional e internacional, las cuales son inexistentes en el país.

7. Debemos superar y ampliar los criterios de financiamientos de la cultura, que hoy en día se reducen a criterios fiscalistas o, a la confusa idea del patrocinio que como mecenazgo, se tiene en el país. Hay que dotar al sector, de una legislación cultural capaz de ampliar las fuentes de financiamiento de la cultura; y brinde garantías e incentivos a la inversión de capitales en el sector de las industrias culturales dominicanas.

8. Diseñar políticas que garanticen la protección de la cultura y sus bienes, ante la embestida neoliberal que pretende la desregularización de los mercados y las distorsiones que cambian la naturaleza y el carácter simbólicas de la cultura. En este sentido nuestra producción cultural debe insertarse positivamente en los mercados, sin que esto signifique pérdida o debilitamiento de la identidad. Sobre todo, a consecuencia de la mundialización de la cultura que trasmuta lo plural y la diferenciación cultural en identidades trasnacionales, producto de los mercados y el consumo

9. Finalmente, en razón de nuestro nivel de desarrollo industrial y tecnológico. Deberíamos explorar una estrategia inmediata para promover paralelamente, las industrias culturales. Pienso que sería oportuno estudiar el concepto de "industrias creativas", que hoy son consideradas como "aquellas industrias, que tienen su origen en la creatividad individual, las habilidades y el talento, y que buscan el bienestar y la creación de trabajos a través de la generación y explotación de la propiedad intelectual". (1998 Documento guía, Departamento de Cultura, Medios y Deporte del Reino Unido).10

El reto y los desafíos los tenemos por delante. Las acciones que emprendamos para consolidar las Industrias Culturales, deberán sintonizarse con los requerimientos y exigencias del mundo actual, nacional e internacional. Estimo que para responder adecuadamente a ello, tendremos que usar nuestras mejores armas, como son: el conocimiento, el trabajo, la eficiencia y la creatividad. De ellas dependerán que consolidemos y proyectemos nuestro desarrollo y nuestra identidad.

Muchas Gracias.


NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1 Véase ponencia de Juan Luis Mejía, Ex ministro de Cultura de Colombia, "Cultura y Economía", II Cabidos Culturales en Chile, www.mineduc.cl/cultura/doc/luism.htm. : en 1952 las Naciones Unidas consideraban que " Hay un sentido en el que el progreso económico acelerado es imposible sin ajustes dolorosos; las filosofías ancestrales deben ser erradicadas; las viejas instituciones sociales tienen que desintegrarse; los lazos de casta, credo y raza deben romperse".

2 En Mondiacult se definía la cultura como " el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o grupo social. Ella engloba además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y creencias."UNESCO" Declaración de México sobre Políticas Culturales, Articulo 16. Mondiacult: Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales, México, 26 de julio - 6 de agosto de 1982, informe Final, parís, UNESCO 1982.(Doc. CLT/MD/1).


3 Véase: "Dimensión Cultural del Desarrollo, Hacia un Enfoque Práctico" p. 22, Colecciones UNESCO, 1995, Edición a cargo de Claude Fabricio.

4 Ibíd. P. 22

5 Carlos Juan Moneta, Identidades y Políticas Culturales en el Proceso de Globalización e Integración Regional". Véase Las Industrias Culturales en la Integración Latinoamericana". P 28. Editado por UNESCO-Grijalbo.1999. Ver también, Manuel Antonio Garretón, " La Transformación de la Acción Colectiva en América Latina", Revista de la CEPAL 76, p. 7, 2002. La nueva configuración histórica que tenemos en la sociedad de hoy, como dice Carlos Juan Moneta, siguiendo los análisis de Manuel Antonio Garretón sostiene, que: " En ese marco de mezcla variante y tumultuosa, las instituciones existentes son desbordadas; ya no expresan los principios, normas y comportamientos actuales (...). Los principios de esta nueva sociedad carecen todavía de instituciones que los representen adecuadamente y esta situación contribuye fuertemente a complicar la situación del Estado al dejar de ser éste, en su constitución actual, centro efectivo de canalización y ejecución de demandas y reivindicaciones o eje del cambio social"

6 Edwin R. Harvey, Políticas Culturales En Iberoamérica y el Mundo, pp.288-289.Ed. TECNOS Ob. Cit, p.283. El autor hace una clasificatoria a partir de dos funciones básicas de las industrias culturales: Producción y distribución. Sobre la base de este análisis define: a) Los bienes culturales de gran difusión (libros, discos); b) los equipamientos culturales (equipos de reproducción de sonidos e imágenes, cámaras, etc.); c) Los soportes de la publicidad (radios, televisión, prensa, etc. ); d) Programas de Computación; f) Medios de la cultura audiovisual, que ahora llamaríamos virtuales, Internet, videojuegos, y multimedia en general. Soy de opinión, que la debilidad de esta definición reside en no asentar las influencias que tienen estas industrias en la construcción de identidades. Esta ponencia ofrece otros aspectos a considerar para el debate.


7 Ministerio Cultura de Colombia, Lineamientos para la Sostenibilidad del Plan Nacional de Cultura 2001 - 2010 "Hacia una Ciudadanía Democrática Cultural". Documento del Departamento Nacional de Planeación.

8 Gabriel Omar Álvarez, "Integración regional e Industrias Culturales en el MERCOSUR: situación actual y Perspectivas". Aparece en "Las Industrias Culturales en La Integración Latinoamericana" p. 161. Coordinadores: Néstor García Canclini y Carlos Juan Moneta. Ediciones UNESCO y Grijalbo, 1999.

9 Rafael Roncagliolo, "Las Industrias Culturales en la Videosfera Latinoamericana", P. 67, en "industrias Culturales en la Integración Latinoamericana". UNESCO-Grijalbo.1999.

10 Este proyecto desde que se formuló en el Reino Unido cobra cada día más adeptos en países de economía en transición. Para mayor información consultar la página http://www.culture.gov.uk/creative/index.html. Hoy esta alternativa y concepto, está siendo desarrollado en Colombia y otros países de Latinoamérica. Dentro de los sectores creativos que incluye: las diversas áreas de publicidad, arquitectura, el arte y los mercados antiguos, artesanías, diseño, diseño de modas, películas y video, patrimonios históricos y culturales, turismo y museos, software interactivo, servicios de computador, música, artes escénicas, televisión y radio.


Carlos Santos Durán

Sociólogo, consultor de asuntos institucionales y culturales en entidades públicas y privadas. Fue encargado del Departamento de Sociología del Museo del Hombre Dominicano y miembro del Consejo Presidencial de Cultura durante el período 1996-2000.

Laboró activamente como consultor en el diseño y formulación del proyecto Hacia un Programa de Desarrollo Cultural para la República Dominicana, auspiciado por el Gobierno del Presidente Leonel Fernández y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

En 1999, fue representante de nuestro país en la trigésima Conferencia Mundial de la UNESCO, celebrada en París, Francia.

Como artista plástico, es miembro-fundador de la generación del Ochenta en la pintura dominicana. Egresado de la Escuela Nacional de Pintura, fue discípulo del maestro Gilberto Hernández Ortega. Ganó en 1987 el primer premio de pintura en la Bienal de León Jimenes.

Forma parte del equipo directivo del Centro de Estudios de la Cultura de FUNGLODE.

 

 

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